El portón 29 de la barriada Juan Carlos I está sufriendo las incomodidades del confinamiento por el estado de alarma pero, además, está inmerso en una inundación causada, apuntan, por las lluvias de estos días y, especialmente, por la intensidad de las de este martes.
Los vecinos achican agua de las viviendas de los pisos superiores y, a base de fregar, contienen el avance del agua que corre por las escaleras. En su opinión, el problema surge en los desagües de la azotea que, entienden, deben estar atascados por los excrementos de aves, sobre todo pavanas, que se mezcla con el riachuelo que, aseguran, pronto entrará en todas las casas.
Una de las afectadas relata a este periódico que telefonearon al a emergencias 112 pero que el operador solo respondió que era un problema de la comunidad de vecinos y, como tal, son ellos quienes tienen que poner remedio.
“Solo pedimos que venga alguien que nos pueda ayudar, Bomberos o algún fontanero, porque el agua le está entrando a una vecina por el techo y baja por la bombilla”, ha alertado una de las perjudicadas.
En los pisos superiores también vive una mujer que, estiman, ronda los 80 años y no puede estar secando el agua que cae, de hecho, “estamos fregando sin guardar la distancia de seguridad” que han establecido las autoridades sanitarias ante la pandemia del coronavirus.
Otro de los vecinos teme que los muebles de su domicilio acaben estropeándose porque la lluvia ya se cuela por debajo de la puerta de su domicilio.
La “catarata”, como la describen los inquilinos de las viviendas, parece un “grifo abierto” y sospechan que, en la azotea, el agua puede haber alcanzado “de 20 a 25 centímetros de altura”.
Ellos no se atreven a subir a comprobarlo porque, con las condiciones meteorológicas adversas y las restricciones por el estado de alarma, se sienten “atados de manos”.