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Cuando yo era niño

Por Francisco Olivencia
17/04/2016 - 05:01

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Cuando yo era niño, allá por el final de los años 30 y principios de los 40 del pasado siglo, Ceuta no llegaba a los 60.000 habitantes. Predominaba el elemento militar, y casi todos los ceutíes se persignaban al pasar ante el Cristo del Puente.

Cuando yo era niño, no había ni patines, ni balones, ni pelotas de goma. Jugábamos al fútbol, a veces en plena calle, con pelotas de trapo. Solo contados privilegiados tenían bicicletas viejas.
Cuando yo era niño, no había ni televisión, ni ordenadores, ni transistores, ni teléfonos móviles, ni iPads, ni tablets, ni "wasaps" ni redes sociales. El número del teléfono de mi casa era el 8-3, y para llamar a otro de los pocos existentes, se conectaba con una centralita de la Telefónica, desde la que te atendía una señorita, a la cual se decía el número con el que deseabas hablar. Las conferencias con otras ciudades españolas se demoraban horas.
Cuando yo era niño, no existían los videojuegos, Había escasos juguetes, pues se salía de una guerra civil y tenía lugar otra, mundial. Los pocos que se vendían eran de madera o de hojalata. Teníamos, eso sí, la oca y el parchís, y otro juego de mesa (y de suelo) que fue-mi preferido: el fútbol con botones, en el que fui campeón.
Cuando yo era niño, uno de las formas de jugar de los chicos más humildes consistía en .hacer correr por la calle un aro de alambre sujeto, con holgura, mediante una varilla también metálica.
Cuando yo era niño, no había bolígrafos. En el colegio, y para hacer los deberes, teníamos que aprender caligrafía y escribir los deberes mojando en un tintero una plumilla (instrumento, para mí, de difícil manejo) con la que, demasiadas veces, se hacían borrones, algo muy perseguido en la escuela. Pocos poseían una estilográfica.
Cuando yo era niño, no había calculadoras. Teníamos que saber sumar, restar, multiplicar y dividir con la propia mente.
Cuando yo era niño, no teníamos "profes", sino profesores o maestros, a los que respetábamos, hablándoles siempre de usted
Cuando yo era niño, no había "findes", y ni siquiera fines de semana, porque se iba al colegio (y se trabajaba) los seis días hábiles de la semana. Solo se descansaba el domingo. Se viajaba muy poco, y para ir a la península teníamos los pequeños correos "Ciudad de Ceuta" y "Ciudad de Algeciras", conocidos ambos como "la Paloma", que alternaban, con una sola travesía de ida y vuelta diaria.
Cuando yo era niño, jugaba al "pilla-pilla", al escondite o al "rescate" en la antigua Plaza de los Reyes, con sus distintos niveles, y en la de Azcárate. Las chicas preferían jugar al "piso" (así era conocido en Ceuta "el avión"), a la comba y al corro, entonando canciones populares que venían de generaciones atrás ("El cocherito", "Mambrú", "El patio de mi casa", "Tengo una muñeca", etc.).
Cuando yo era niño, se jugaba al "guá", con las "bolas" o canicas, o a "pídola", más conocido en Ceuta por aquel entonces como el "melastiro".
Cuando yo era niño, había solo blanco y negro en nuestros cines. Las películas nuevas de Hollywood no llegaban A veces me llevaban al Apolo o al Cervantes para ver las de ·"cowboys" (vaqueros), protagonizadas por Tim MacCoy, Tom Mix o Bob Stele, habladas en inglés, y también para ver películas mudas cómicas de Charlot, Belorcio, "La pandilla", Jaimito, Buster Keaton o "El gordo y el flaco" (Hardy y Laurel), comentadas en español por Ramos de Castro, así como cortos de Disney (Mickey, Donald, Goofy, Pluto). Al llegar "Blancanieves" quedamos deslumbrados.
Cuando yo era niño se jugaba con "tirachinas" de goma, de fabricación casera, conocidos en Ceuta como "elastiqueras".
Sin televisión, ni ordenadores, ni transistores, ni móviles, ni iPads, ni tablets, ni "wasaps", ni redes sociales, ni videojuegos, ni patines, ni bicis, ni bolígrafos, ni calculadoras, ni sábados sin clase, ni "findes"; sin nada de todo eso, fui un niño feliz. Los de ahora no lo comprenderán, pero fui muy feliz.

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