Dicen que el amor todo lo puede. Hasta que llega una final del Mundial entre España y Argentina y una pareja debe convertirse en rival, en esta ocasión, en Ceuta. Entonces la cosa cambia. Y mucho.
Este domingo, mientras millones de personas estarán pegadas al televisor, en una casa de Ceuta habrá dos aficionados contrarios que vivirán el partido como si nunca se hubieran conocido, cada uno por su lado, acordado así para salvar su relación.
Él es Agustín, valenciano de 38 años. Ella es Victoria, aunque su novio la llama Viki, argentina de 33 años, nacida en Santa Fe capital, la misma provincia que vio nacer a Leo Messi, por lo que la conexión y la intensidad del acontecimiento ya promete.

De armas tomar
A Viki se le ve de armas tomar cuando de la Selección Argentina y Messi se trata; Agustín, por su lado, es más tranquilo, pero tampoco querrá tentar a la suerte de vivir una final ante una argentina que siente una devoción sin fronteras por su tierra a la que anhela.
Él, aunque va a por todas con la Roja, sabe llevar algo mejor la derrota, si es que se diera, pues todos los españoles confiamos en que Luis de la Fuente nos lleve a la gloria.
La fuerza del fútbol
Llevan juntos desde el 25 de diciembre de 2025, pero durante unas horas harán una pausa sentimental.
No porque hayan discutido, sino porque han llegado a un acuerdo de supervivencia: la final del Mundial no la verán juntos.
“Es mejor así”, dicen entre risas. Porque hay partidos que unen a los países… y otros en los que es mejor no compartir espacio con la pareja, sobre todo en un partido que decide un trofeo de estas características.

Una final y un amor dividido por dos banderas
Mientras España y Argentina peleen por levantar la Copa del Mundo, cada uno animará a los suyos desde un lugar distinto. Él no tiene todavía decidido dónde verá el encuentro, ella lo hará en casa.
Lo único que tienen claro es que compartir sofá durante esos 90 minutos, o 120, o más si se va a los penaltis, no parece la mejor idea.
¿Quién duerme en el sofá?
La gran incógnita no es quién marcará el gol de la victoria. La gran pregunta en esta pareja tras el final de este Mundial 2026 es otra: ¿Quién duerme en el sofá?
La respuesta oficial es que es una broma. La respuesta verdadera cuando llegue el momento… ya se verá… dependerá bastante del resultado.

Agustín asegura que, si Argentina gana, celebrará el título con Viki sin ningún problema. Ella, en cambio, reconoce que si España termina levantando la Copa quizá no le apetezca demasiado festejar con los aficionados españoles y se meterá en la cama directamente.
Empanadas contra tortilla: el auténtico clásico de la final

Antes de que ruede el balón, la previa ya se cuece en la cocina. Viki ya tiene preparadas unas buenas empanadas argentinas. Agustín responderá con una de sus famosas tortillas de patatas.
Por su lado, Viki no perdonará otro clásico de cualquier reunión argentina de nivel, como cuenta Agustín, su novia verá la final del Mundial con un Fernet. “La bebida favorita de los argentinos”, dice entre risas.

Fervor por Argentina
Ella reconoce que le sorprende que los españoles no animen a La Roja con la misma pasión desde el primer partido del Mundial. En Argentina, según cuenta, el Mundial se vive casi como una cuestión de Estado.
Cada encuentro para Victoria empieza igual: himno cantado de principio a fin. Cada gol se celebra como si lo hubiera marcado el propio Messi. Y cada victoria importante termina con lágrimas, como ocurrió en la clasificación para la final.

Un tirón de orejas a Lamine Yamal
Sí hay un aspecto que consigue acercarlos y, aunque sorprenda, es con el objetivo de tirarle de las orejas al joven Lamine Yamal. Viki reconoce el enorme talento del joven futbolista español, pero cree que debe bajar sus humos.
“Lamine es muy buen jugador, pero tiene que poner los pies en la tierra. También hay que ser buena persona. Se lo tiene demasiado creído siendo tan chico”, comenta.
Tocado por una varita
“Creo que Lamine fue tocado por una varita. Es un jugador especial. Pero también pienso que, a veces, se le sube demasiado. El padre no le ayuda y ha sido estrella muy joven. Si quiere, será uno de los mejores futbolistas del mundo”, dice, resaltando su valía.

Los pronósticos, muy distintos
Como no podía ser de otra manera, tampoco coinciden en el resultado. Agustín firma un 2-1 para España en los 90 minutos.
Viki apuesta por un 2-2, y un partido decidido en los penaltis … y Argentina levantando otra Copa del Mundo, claro. Solo uno acertará y cuando acabe el partido volverá a ganar el amor.
Durante unas horas serán rivales. Ella cantará el himno argentino con el corazón en la mano y él irá con La Roja como todos los españoles.
Uno celebrará, el otro mirará
Uno celebrará. El otro deberá felicitar a su rival. Pero cuando termine la final, las banderas volverán al cajón, el Fernet dejará paso al mate compartido entre ambos y las empanadas compartirán plato con la tortilla de patatas en otro momento.

Porque los Mundiales duran un mes. Las finales, apenas unas horas, pero el amor, si es verdadero, puede durar toda una vida.






