El intenso trasiego de la Operación Paso del Estrecho (OPE) registrado en la ciudad entre el viernes y el domingo pasados comenzó a reducirse ayer por la tarde, cuando las esperas en la explanada de Loma Colmenar se redujeron a alrededor de tres horas, una cuarta parte de lo que llegaron a alcanzar durante el fin de semana.
La Delegación del Gobierno, máxima responsable de la organización en Ceuta del operativo, y la Ciudad Autónoma han cerrado este episodio sin sombra de autocrítica por su falta de previsión en la organización de todos los dispositivos que deberían haber estado preparados con mucha más antelación.
La OPE ha atropellado a las administraciones a todos los niveles: desde para disponer de efectivos policiales suficientes sin tener que afectar a otros servicios hasta en los tiempos de la licitación de la instalación de establecimientos. A la hora de dar atención básica a los viajeros también ha sido más rápida la ciudadanía solidaria.
Aunque las cifras de afluencia de personas y vehículos hayan sido “históricas”, lo cierto es que ha habido tiempo para tener mejor preparada una red de servicios fundamentales como aseos o zonas de sombra. El 6 de mayo ya se sabía que Marruecos no ponía pegas a la participación de Ceuta en la OPE 2022, pero nada ha parecido moverse hasta que el problema ya estaba aquí por mucho que no haya generado los colapsos de otros años en media ciudad. Ante la perspectiva de nuevos picos de intensidad de tráfico en vísperas de Eid Al Adha o a finales de mes las instituciones deben hacer propósito de enmienda tenerlo todo previsto para no repetir la imagen de las últimas 72 horas, que no es la que debe proyectar Ceuta.






