Me parece que somos la ciudad que más se plantea eso de la convivencia. Llevamos años debatiendo sobre cuánto nos respetamos, sobre si estamos o no integrados, sobre si el nivel de recelo ha aumentado o no. Para una buena parte de la población esta situación nunca ha generado problemas. Hablamos, discutimos y avanzamos. Para otra, el debate sencillamente se ha movido entre puntos demasiado separados entre sí sin capacidad de cambio ni de evolución. Ahora hay quienes quieren revolucionarlo todo bajo la bandera del extremismo, de las posturas radicales, del crecimiento entre el odio. No son los cuatro de turno que se apostaban en la esquina reduciendo su debate a si éramos ya más del Madrid o del Barcelona. No. Se trata de individuos que han convertido la convivencia en un problema de Estado muy particular y enfermizo. No son dueños de nada, ni de nuestro futuro, ni de la forma en que, como sociedad, vamos a desarrollarnos. Pero curiosamente se erigen en salvadores de la patria. ¿Alguien les llamó para organizar un rescate social? Ellos mismos se han colocado el traje, han convertido su discurso en el válido y han comenzado a amenazar con ‘limpiezas’ de personal en todas las áreas que no les gustan. Porque no respetan, porque no conciben pensamientos distintos, porque generan y viven preñados de odio, porque quieren que crezcamos en ese ambiente. No les importa la ciudad, ni tampoco les importamos ni usted ni yo como sociedad. Solo les importa sus ansias de poder y aprovechan épocas enrarecidas como la actual para moverse en los mejores charcos.
Mienten. Defienden auténticas barbaridades jurídicas. Dicen que van a llevar a cabo propuestas que son imposibles. Atentan contra logros sociales alcanzados. Son racistas por épocas y por situaciones. No les gusta lo que ven y no respetan la diversidad.
Si todo está tan claro, ¿cómo entonces pueden manipular a tantas personas? En mi modesta opinión pensaba que en Ceuta ya habíamos escarmentado con los salvadores, con aquellos que tenían solución para todo, con los que prometían ejercer otra ‘limpieza’ y gozaban del aplauso generalizado que luego, curiosamente, se convirtió en fantasma. No. No debe ser así cuando hay quienes sorprenden confesando que puede que les guste un poco eso de crecer en el odio, eso de amar imposibles, eso de justificar aberraciones. Lo peligroso es que hayamos empezado a liberar perros salvajes sin control y después nos muerdan. Quizá, entonces, ya no nos guste lo que muchos no tenemos dificultad por ver.






Sra. Etxarri, aprecio sus articulos pero hay que matizar sino apareceremos comos los fariseos que se desgarran las vestiduras. Vox es un movimiento fascista, de acuerdo, pero hay que preguntarse porqué surgen ese tipo de movientos. Creo que los que somos humanistas y de izquiredas, por nuestra molicie y oportunismo hemos favorecido ese tipo de partidos. El Vox y los islamo fascistas son el serpriente que se muerde la cola. Un os justifican a otros.
Por favor, matice de manera que encuentre placer en leer sus editoriales
Qué casualidad que sea El Faro es el que haya empezado a "hacer limpieza" entre los comentarios que les llegan, tomando como vara de medir según se adapte o no al discurso que defiende El Faro y su dirección, por el contrario, si ese discurso no coincide con la hoja de ruta del periódico —a favor de las migraciones masivas, violentas o no, de individuos procedentes de la negritud y de países arabo-islámicos, así como el cambio identitario de la ciudad, es decir, del gran reemplazo de autóctonos por otros individuos venidos de fuera–, si el discurso del comentario enviado, insisto, no coincide con esa hoja de ruta, o es enviado directamente a la papelera SPAM, o si se cuela en un descuido, como sucedió ayer con uno que envié, aparece en la pantalla durante cierto tiempo y cuando alguien se da cuenta de que se ha colado, entonces, sin descaro, ni pudor periodístico, ni respeto a la libertad de opinión, se borra, se "desculega", se quita de la pantalla, pisoteando libertades de todo tiempo. Igual sucederá con este comentario. O no se publicará o si se publica por descuido, lo hará por poco tiempo.
Silvio como siempre con sus tonterías. No alimentes tanto odio, se te dijo en su día en una carta por correo electrónico cuando firmabas con tu nombre real, antes de que te echaran del otro periódico por liarla. Ánimo, no desesperes