El taller de costura de la Cofradía de la ‘Amargura’ trabaja a destajo para que todos los cofrades tengan lista su túnica para su semana grande.
En la Cofradía de la ‘Amargura’ trabajan a “marchas forzadas” para tener todo listo para la Semana Santa. Una vez iniciada la Cuaresma, en el taller de costura las tijeras, las agujas y las máquinas trabajan a destajo. Preparan las túnicas que llevarán los cofrades en las procesiones, además de elaborar otros artículos. Este año hay 16 nuevos cofrades, que ya han acudido a la sede de la Hermandad para tomarles las medidas y hacer sus túnicas y costales. La responsable del taller y vocal de Culto de la Hermandad, Auxiliadora Mateos, explica a El Faro que en el taller, formado por nueve personas, se reparten las tareas, pero todos hacen de todo perfectamente coordinados.
Mª Mar es la responsable de los patrones y el corte. Mientras que el resto pasa el hilo, hilvana y cose las prendas. Después el cofrade acude para probarse su túnica y, si es necesario, hacer los arreglos necesarios.
Son túnicas a medida, pero las que más trabajo dan son las de los pequeños de la hermandad. Los niños, lógicamente, crecen, por lo que es necesario sacar los bajos y ajustar las mangas para que las túnicas les valgan durante unos años. En otros casos, se cede la túnica para los más pequeños y se cose una nueva. Cada prenda está perfectamente identificada con el cofrade que la vestirá. En este taller cuidan hasta el más mínimo detalle para que las túnicas y los costales no se confundan.
Normalmente son nueve mujeres las que acuden cada tarde a coser a la sede de la hermandad. Salvo esta semana, que el equipo ha sufrido tres bajas.
Trabajo durante todo el año
Ahora parece que se acumula el trabajo en el taller de costura, pero el equipo, formado por nueve mujeres, comienza a preparar la Semana Santa en septiembre. “Nos venimos de la playa y nos ponemos manos a la obra”, explica Mateos. Desde entonces se ocupan no sólo de las túnicas de los cofrades sino también de vestir a sus titulares, como el hábito del Cristo o las enaguas de la Virgen. Entre todo este trabajo, además, estas mujeres confían en poder hacer un nuevo manto a la Virgen para esta Semana Santa.
Auxiliadora reconoce que aún queda mucha tela que cortar, pero sólo hay una cosa ‘sagrada’ en las largas tardes de costura, la merienda. Un ritual que no están dispuestos a saltarse y en el que todos colaboran para tomarse un respiro y dejar a un lado, por un momento, agujas y dedales.
Tras el descanso, nunca falta el buen ambiente para retomar el trabajo. Además, el taller de costura elabora otros artículos que se venden posteriormente en pro de la Hermandad. Pero no es la única actividad que tienen al año. Mateos explica que participan en todos los eventos, como la elaboración del Belén en Navidad, las fiestas de San Antonio o ya más inminente las cruces de mayo. Esta es una de las elaboraciones que más disfrutan las mujeres de esta cofradía. Todas ellas son veteranas, pero reconocen la implicación de los más jóvenes en las tareas de la Hermandad. Aunque no cojan aún bajos ni cosan, a mano o a máquina, los jóvenes están dispuestos a echar una mano en lo que se les pida, destaca la responsable del taller.
Por ahora ya están “en marcha” las túnicas de doce cofrades, aunque todavía quedan por cortar algunas túnicas más, a este equipo les queda tiempo de sobra. Al menos hasta primeros de mes, reconoce Auxiliadora, la fecha tope.






