La pandemia pareciera ya no ser un tema cotidiano a menos que ocurran hechos como los sucedidos entre el fin de semana y el lunes, cuando conocimos sobre el fallecimiento de cuatro personas, todas mayores de 80 años, es decir, pertenecientes al grupo de los vulnerables, aquellos en los que se mantiene centrada la vigilancia, en conjunto con pacientes inmunodeprimidos, mujeres embarazadas y personas que trabajan o viven en ambientes vulnerables, incluyendo los centros sociosanitarios.
Se trata de una situación similar a la vivida a mediados del pasado mes de mayo, no hace mucho, cuando también entre un fin de semana y un lunes trágicos, específicamente en esas últimas 24 horas, igualmente fallecieron cuatro personas, todos de la tercera edad.
Si bien los expertos destacan que estas cifran pueden no estar por encima de los parámetros acostumbrados o pueden no ser necesariamente motivo de gran alarma, sí dan cuenta de algo que es evidente y es que mientras algunos se han olvidado de que la pandemia todavía está entre nosotros, otros deben seguir cuidándose y en este caso todavía más que antes, teniendo en cuenta que el resto ya no lo está haciendo como antes lo hacían.
De manera que la solidaridad debe estar más presente que nunca, pues debemos pensar en los demás, en los que todavía corren el riesgo de enfermarse, de agravarse y, en el peor de los casos, los que pueden no superar la enfermedad.






