Las administraciones se han puesto manos a la obra en la detección de las irregularidades o posibles fraudes. Han sido tantos los años de dejación absoluta, que existen áreas en las que se ha prodigado todo tipo de acciones que han arrojado resultados cuando menos inesperados. Las pensiones, los usos de bonificaciones en trayectos marítimos, la obtención de ayudas, la petición urgente de regularizaciones sospechosas, la entrada de mercancía sin el oportuno control... Han sido muchas las estadísticas puestas encima de la mesa que han arrojado una realidad que no casa con la que, por norma, debiera darse en la ciudad. Ceuta no puede soportar gastos basados en la picaresca más absoluta o en la desfachatez de quienes quieren obtener ‘la paga’ para seguir viviendo del cuento, redondeando el sueldo de final mes con chapuzas laborales irregulares. En Ceuta se están dando situaciones anómalas que merecen un obligado control por parte de las áreas competentes. Que Delegación del Gobierno, con Francisco Antonio González Pérez a la cabeza, haya dado el paso de destapar la caja de los truenos bueno es. De los resultados que vayamos sabiendo ante esa lucha contra el fraude se derivarán mejoras para una Ceuta que está siendo machacada con cargas financieras que no puede ni debe soportar por más tiempo.





