La banda sevillana The Milkway Express ofrece esta noche en La Sala un repertorio de crudo rythm ‘n’ blues mezclado con el folk-country actual.
Lo que empezó siendo una reunión de amigos con gustos musicales semejantes y ganas de escenario está resultando una banda hecha, cuajada, y presta a saltar el charco del Estrecho para ofrecer a Ceuta esa mezcla de sonidos negros del Mississippi y blancos del country de Nashville. Eso es a grandes rasgos The Milkway Express, esto ha sido en gruesos retazos la descripción de la formación sevillana que amenizará esta noche La Sala (a partir de la medianoche y a cinco euros la entrada).
No resulta fácil delimitar con definiciones cuando se habla del arte o de todas esas cosas que se expresan tras un ejercicio de reproducción sensorial e intelectual. El autor, habitualmente, ni se reconoce ni lo pretende. El artista, mayormente, se limita a la expresión y apenas atiende a razonar la sensación. De la evolución de estos gustos y apetencias habla Álvaro ‘Hoochie’. “Ahora escuchamos una música diferente a cuando empezábamos. En aquella época hacíamos un blues y un rythm ‘n’ blues influenciado por el que se hacía a principios de los años 70. Ahora nos dicen que sonamos a ratos a Wilco, a ratos a Howling Wolf y a otros ratos a Black Crowes”.
Mucho habrá ganado The Milkway Express si se ha dejado influir por la capacidad de trabajo y las iluminaciones de Jordi Gil, el productor con quien el grupo ha grabado su último disco y uno de los más solicitados en la capital andaluza. “Jordi Gil es un crack”, acuerda Álvaro. “Estuvimos grabando el disco en enero y febrero del pasado año en su estudio, Sputnik”. Los ceutíes que se acerquen esta noche a La sala podrán apreciar algo de los resultados de la evolución de la banda, que se encuentra en la actualidad preparando un repertorio especial. “Incluimos versiones de canciones de todos esas grandes referencias. Ceuta será el escenario donde estrenaremos este crudo espectáculo”, informa Álvaro.
The Milkway Express son casi un regimiento, aunque han pasado a ser cinco los que en su origen fueron seis miembros. Guitarra, batería, bajo, voz y armónica, recurriendo en ocasiones a instrumentos como la mandolina, el banjo o el theremin. Todo un espectáculo en el escenario.Dicen no haber venido a Ceuta a tocar. Lo harán esta noche y mañana tocará Algeciras. Los bolos, cuando llegan, hay que sacarles el máximo provecho. Los tiempos están para tirarlos a la basura e inventarse unos nuevos. “La crisis está afectando enormemente en la escena musical sevillana. Están cerrando locales míticos. Cada vez se puede tocar música en menos lugares, sobre todo si no hay cristos o vírgenes de por medio”, lamenta Álvaro, que agrega cómo las características de su grupo lo pone aún más difícil. Somos “el ‘underground’ del ‘underground’. Imagínate”.






