Querer dar a un familiar sin papeles una opción de vida mejor puede tener una explicación en el plano sentimental, lejos del ánimo de lucro que define la práctica de muchos delitos
. Pero las querencias chocan con lo recogido en las leyes, así que quienes se han prestado a ese riesgo pueden terminar sentándose en el banquillo de los acusados enfrentándose a penas de cárcel de hasta 6 años.
Ese era el panorama al que ayer se enfrentaba el marroquí R.M., cuyo delito se basó en pretender que su hermano pudiera llegar a la península aunque carecía de documentación. Lo que hizo fue ocultarlo debajo de una manta en la parte trasera del vehículo que conducía, pretendiendo cruzar el control documental previo al embarque portuario sin que los agentes del CNP que prestan servicio se dieran cuenta.
Su intento quedó en eso, en una mera intencionalidad. Los agentes de servicio aquella tarde del 1 de agosto del pasado año se dieron cuenta de que el joven marroquí que estaba escondido bajo la manta carecía de todo tipo de documentación, procediendo al arresto del pasador, su propio hermano, por incurrir en un delito contra los derechos de los extranjeros, es decir, de inmigración ilegal.
R.M. reconoció los hechos ante el tribunal de la Sección VI de la Audiencia, que dictó sentencia in voce firme, condenando a 2 años al joven. A petición de la Defensa y tras la comprobación de que R.M. carecía de antecedentes, se acordó la suspensión de la pena bajo la advertencia de que en los próximos dos años no puede delinquir ya que tendría que cumplir la pena en suspenso más la relacionada con el nuevo delito. Así también durante un plazo de dos años no podrá venir a Ceuta; periodo a contar desde ayer.






