Las declaraciones realizadas por la portavoz del PP, Ester Muñoz, sobre la detención o secuestro de un militar español por el ejército israelí en el Líbano, comparando la detención de un militar en zona de guerra con un atasco por un control de tráfico, ponen de manifiesto la cobardía de la señora en criticar al poder de un gobierno que está aniquilando a miles de personas inocentes.
Hay casos en los que la ambigüedad no tiene cabida y, en el que nos ocupa, tiene dos posicionamientos: o se estaba con los militares o contra los militares, porque no mandar un mensaje de apoyo a un militar que está arriesgando su vida representando a tu país con valoraciones de patio de colegio refleja la catadura moral y la incapacidad manifiesta de la señora portavoz.
Pero para apuntalar aun más su incapacidad para ser la portavoz del PP o de su comunidad de vecinos, la señora no quiso pedir perdón, porque uno pide perdón cuando se ha equivocado, no cuando con su declaración ha querido dejar claro en qué bando estaba, a quién no quería molestar y a quién no quería apoyar. Estaba con no molestar al gobierno israelí, ese que no se corta un pelo en amenazar a nuestro país.
Hay declaraciones políticas que retratan una estrategia, en este caso, no molestar, incluso aprovechar para reprochar al gobierno español haber exagerado un episodio tan grave.
Han intentado que los hechos pasaran como una anécdota verbal, una exageración de los rojillos del gobierno, pero la Audiencia Nacional considera que no es nada de eso y que hay que investigar los hechos como un posible secuestro.
Llegados a este momento, queda claro, según la Audiencia Nacional, que la gravedad del asunto deja de ser opinable. Ya no estamos ante una incidencia rutinaria, ni ante una molestia pasajera del militar comparable a un retraso en carretera. Estamos en unos hechos que requieren y merecen el máximo rechazo por la violencia ejercida contra soldados españoles que no están en guerra, sino todo lo contrario, están en misión de paz y, además, son perfectamente distinguibles, no cabe ningún error por el ejército israelí.
Pero, hay algo aún más preocupante que la declaración inicial: la negativa a rectificar. Pedir disculpas. Reconocer un error. Sin embargo, fue incapaz y lo más parecido a pedir perdón fue decir “que ha defendido y seguirá defendiendo ‘siempre’ a las Fuerzas Armadas y su labor”. Y uno se pregunta ¿siempre cuándo es?
Siempre es cuando no tenga un conflicto con el ejercito israelí o cuando pueda sacar rédito político en defensa de los militares.
Los militares españoles desempeñan una labor esencial y pocas veces reciben un justo reconocimiento, pero reducir lo ocurrido a una comparación tan ridícula supone faltarle el respeto no solo al militar afectado, también al conjunto de los que visten o hemos vestido un uniforme representando a nuestra patria.
Por esa razón decía: que se está con los militares o contra los militares. En este caso, como en muchos casos de la vida, no podemos posicionarnos con la ambigüedad, porque se os ve el plumero. Un gran plumero.
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Esta impresentable portavoz demuestra que el pp esta a las órdenes del sionismo, lo han demostrado a lo largo de toda esta legislatura, Ayuso,Almeida,Feijoo y como no Ester Muñoz, por mucha pulserita con los colores de la bandera nacional, al final estan a las órdenes del lobby judio,lo peor es que lo hacen descaradamente y esta vez se han pasado de frenada, ponerse del lado de un ejército genocida en contra de tu propio país y en encontrá de nuestros militares NO TIENE PERDON, el pp lo pagará muy caro