Se había convertido en una auténtica pesadilla para los dependientes de establecimientos ubicados en la zona que, en los últimos meses, se habían convertido en sus víctimas. Desde febrero de 2012 hasta este mismo agosto, el marroquí M.R., de 51 años, se había afanado en la práctica de múltiples robos. Por sus manos pasó el local que ocupa la Asociación Contra el Cáncer, bares y negocios hosteleros ubicados en la calle Independencia y Paseo de las Palmeras, además de una agencia de viajes, bazares, tiendas de ropa y locales de venta de material informático... así hasta 16 establecimientos.
M.R., que ya se encuentra en prisión y tendrá que pasearse por los juzgados para responder de hasta 16 robos con fuerza, comenzó su andadura delictiva en una caseta de obra. Esa fue la primera vez que le fichó la Policía Nacional, sin saber que después de ésta vendrían muchas más. Tantas, que se generaría un hartazgo de las víctimas y una queja por la falta de seguridad sin igual.
La clave que ha llevado al arresto de M.R. es que siempre repetía el mismo modus operandi. Violentaba las persianas metálicas que protegían los locales, bien forzando el bombín de la cerradura o puenteando el mecanismo eléctrico. Todos los robos se han ido sucediendo en una cadena temporal, y en buena parte de ellos la Policía Científica consiguió hacerse con restos que han servido para dibujar el perfil del ya detenido y ser básico para proceder a su detención.
Y es que a M.R. no se le detuvo con las manos en la masa, preparando un nuevo robo, sino que se le interceptó en plena Plaza de la Constitución, quizá esperando la práctica de un nuevo caso que sumar a su historial delictivo. De hecho, según la Jefatura Superior, ya tenía antecedentes. Poco después de la detención de M.R., se ha conseguido la de S.E.A, otro marroquí de 40 años, también con antecedentes, al que la Policía considera coautor de dos delitos de robo con fuerza en los que había colaborado.
La implicación de la misma persona en varios delitos no es nueva para la Policía. De hecho los agentes se topan con un esqueleto delictivo que constituye ya la marca de la casa: un delincuente con varios antecedentes, que usa múltiples identidades distintas, marroquí y que se mueve como pez en el agua en eso de cruzar la frontera, hacerse con documentos falsos e intentar burlar las órdenes de expulsión que pueda tener franqueando una frontera en la que determinados controles son imposibles.
En el caso de marras, M.R. había conseguido burlar a la Policía e incrementar la inseguridad en toda la zona centro, hasta que se le detuvo y se consiguió, previa investigación y cotejo de rastros hallados de la Científica, vincularlo con esta hilera de casos.
Su detención, y la de su colega de parte de sucesos, se ha producido en un fin de semana en el que la Policía ha conseguido localizar y presentar ante el juez a al menos otras tres personas más relacionadas con robos con violencia producidos en la ciudad. Un delito que, tal y como se recoge en las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio del Interior, ha repuntado en Ceuta, al igual que la delincuencia violenta.
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