Hay tiempo de sobra. Toda esta semana y la próxima, cientos de artículos donados con el único fin de contribuir a la consecución del sueño de la Fundación Gallardo esperan en el local de la calle Jáudenes para ser adquiridos a un módico precio de entre uno y cinco euros por todos los que decidan aportar su granito de arena a la lucha contra el alzheimer. Así surgió la Fundación hace apenas un año y medio y dentro de dos meses abrirá las puertas del Centro de Prevención a la Dependencia que atenderá a diario a más de medio centenar de personas que se encuentren en un estado inicial de esta enfermedad u otras demencias neurodegenerativas.
Han trabajado duro y de forma continuada para lograrlo. Los objetivos eran claros cuando hace más de un año se presentaron públicamente. Se trata de una organización privada sin ánimo de lucro que promueve ayudas económicas y asistenciales para mejorar la calidad de vida de personas dependientes afectadas por la enfermedad de alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Ayudan a fomentar además a través de ayuda económica y asistencial la mejora de la calidad de vida de las personas dependientes y su atención para evitar el riesgo de exclusión social y entre sus metas, abrir un centro en el que propiciarán charlas, debates, promoción de ayudas a la asistencia e inclusión social o ayudar a otras entidades con los mismos fines. “En el momento de la apertura daremos un servicio asistencial pero esperamos iniciar otros proyectos a medida que nos hayamos asentado”, apunta el gerente de la Fundación, Jesús Perea, invitando a todos los que deseen disfrutar de este servicio, a rellenar el formulario de inscripción que podrán encontrar en la sede de la entidad, ubicada en la calle Jáudenes.
Ya hace meses que han abierto el período de preinscripciones y existen más de un centenar de solicitudes sobre la mesa. “Esperamos atender a más de 50 personas, que son las plazas que existen. Pero al ser no dependientes, utilizarían el centro no todos los días, quizá varios por semana y otros usuarios pudieran hacerlo los días que quedaran libres por lo que la atención sería mucho mayor que la de 50 plazas”, explica Perea. Siguen necesitando ayuda porque el trabajo continúa y por eso solicitan a todos los que quieran colaborar, que lo hagan. Acudir al mercadillo solidario estos días es una opción. La otra, realizar donativos.






