Es una palpable realidad que la heroica actuación de la Infantería de Marina, en la Campaña de Ifni-Sáhara en 1957/58, al día de hoy es la gran desconocida, y yo añadiría que además ignorada, y si alguien se molesta en mirar las hemerotecas, allí están los días, cientos de horas en las que aquellos infantes de Marina, dejaron también sangre, sudor y algunas lágrimas.
En la Cabeza de Playa de Aaiún
El 28 de enero de 1958, el Tercio Sur de Infantería de Marina, desde su Acuartelamiento en San Fernando (Cádiz), activaba la 2ª Compañía Expedicionaria de Infantería de Marina, cuyo destino sería la Cabeza de Playa de Aaiun, para misiones de protección, custodia de instalaciones y patrullas conjuntas con otras fuerzas del Ejército de Tierra.
Esta compañía expedicionaria iba al mando del entonces capitán de Infantería de Marina, José L. Iglesias Miguez. Antes de embarcar hacia el Sáhara, esta 2ª Compañía Expedicionaria es avituallada con 235 pares de botas de piel de becerro vuelta, 232 uniformes grises de Infantería de Marina, así como 3 faenas grises de marinería para asignados.
Estos infantes de Marina iban a encontrarse con un enemigo difícil, escurridizo en un teatro de operaciones, donde el Sáhara tiene más de 260.000 kilómetros cuadrados, con una orografía ideal para la guerra de guerrillas, y que el enemigo conocía perfectamente. Al final, aquel gran soldado, el general José Héctor Vázquez (que fue capitán general de Canarias), como buen jinete, supo conducir las columnas motorizadas y mecanizadas, para obligar al enemigo a desaparecer o en algunos casos rendirse.

Tras pertrecharse con el material, aunque alguno anticuado, sí verían otro más moderno, portaban subfusiles Z-45, de 9 mm de largo, ametralladoras, FAO, de 7.92 mm y la ALFA, también de 7.92 mm, Superbazoka, M.20, de 88.9 mm, y cañones sin retroceso de 75 mm, y posteriormente de 90 mm, lanzallamas, morteros Valero, de 50 mm, y más tarde les llegaban los americanos, de 4,2 y granadas de mano tipo PO.
El día 28 de enero de 1958, la 2ª Compañía embarcaba en San Fernando en la fragata de la Armada Española Martín Alonso Pinzón, en demanda del Puerto de la Luz en Las Palmas de Gran Canaria.
Apenas transcurrieron tres días de navegación cuando el 1 de febrero atracaban en el Puerto de la Luz, y muy poco tiempo después, en dicho puerto transbordaban al Minador Marte de la Armada Española, y a continuación desembarcaban en la Cabeza de Playa de Aaiún, entre los días 6, 7 y 8 de febrero, donde pasaban inmediatamente a guarnecer el Sector Sur de dicha playa, relevando a la IV Compañía de La Legión que cubría dicho sector.
El 9 de febrero, sobre las 08:45 horas se activa la alarma, y los infantes de Marina toman posiciones ante la presencia de un grupo de indígenas que habían sido avistados en las dunas en actitud sospechosa, cuyo final fue una falsa alarma.
Como suele suceder a quienes visitan el desierto, les obligaron a una serie de medidas protectoras, y como quiera que estos infantes de Marina no las habían tomado, el temible siroco obligó con toda rapidez a través del Regimiento de Infantería Extremadura 15 de guarnición en San Roque (Cádiz), a que adquirieran en Gibraltar 215 pares de gafas al precio de 6 pesetas la unidad, cuyo envío llegaba a Aaiún el 25 de febrero de 1958.
El combate nocturno del 10 de febrero
Uno de los enemigos que tuvieron enfrente estos infantes de Marina fue el abismal cambio climático, así como la mala calidad del agua la cual en aljibes, y también se suministraba en pozos salobres cercanos. A esto había que añadir la deficiente alimentación y la mala calidad del agua que se saldó en una semana con nada menos que 47 infantes de Marina rebajados por una gastroenteritis, aunque a lo largo de tres semanas la situación se normalizó.
El 10 de febrero de 1958 eran sobre las 02:00 de la madrugada cuando varias partidas de enemigos de unos 10 cada partida del Ejército de Liberación Marroquí atacaban la Cabeza de Playa de Aaiún, llegando algunas de ellas hasta las propias alambradas, atacando con intenso fuego de fusilería, granadas de mano y también morteros, ataque que era rechazado por esta 2ª Compañía de Infantería de Marina. Una hora después, tras haber cesado el fuego enemigo, una patrulla de Seguridad Exterior confirma que vieron cómo huían varios grupos de enemigos en dirección sur.
Tres horas después, sobre las 05:30 de la madrugada, de nuevo el enemigo inicia otro ataque, en este caso con fuego de morteros de 50 mm que impactan en las inmediaciones del faro y en las proximidades del Edificio Sur, y también intenta el enemigo penetrar por los lados este y sur, ataque que es rechazado con energía por los infantes de Marina.

Como consecuencia de este ataque entre morteros y fuego de disparos, resultan heridos según consta en el documento de la 1ª Sección de Estado Mayor de la Capitanía General de Canarias, los infantes de Marina, Alfredo Martínez Zubizarreta y José Gil Huguet, y tres cabos, siendo evacuados los heridos graves en un helicóptero de la 56 Escuadrilla de Salvamento del Ejército del Aire al Hospital. Unas dos horas después, sobre las 07:50 de la mañana, se observa que el enemigo se repliega.
El heroico comportamiento de estos infantes de Marina se vería reconocido con este telegrama del comandante general de la Base Naval de Canarias, que así decía: “saludo a todo el personal de Marina de Cabeza de Playa de Aaiún, enorgulleciéndome de ser vuestro almirante ante el comportamiento seguido en duras faenas marineras y combate con el enemigo”. El 16 de febrero de 1958 por la noche hay un intercambio de disparos y granadas de mano con el enemigo, quienes escapan en dirección Norte, sin que hubiese que lamentar baja alguna.
Tras varios meses en tierras del Sahara, la 2ª Compañía Expedicionaria embarca en el Minador Júpiter para llegar a San Fernando el 28 de mayo de 1958, con la satisfacción del deber cumplido, dejando en el lugar de honor que merece la gloriosa Infantería de Marina.
Desgraciadamente poco o casi nada se ha escrito del heroísmo de los infantes de Marina en la campaña de Ifni Sáhara. De hecho, dicho heroísmo lo avalan los varios heridos en combate contra el enemigo en la Playa de Aaiún, ya que esas heridas no fueron jugando al vóley-playa, sino en acción de guerra, algo que le honra a la infantería de Marina.






