Miramar es una de las zonas incluidas en los proyectos de la ciudad para acometer mejoras en materia de seguridad y lo hará a través de la construcción de una pasarela que permitirá el tránsito peatonal de la forma más segura. Pero hasta el inicio de este proyecto, se han instalado varios quitamiedos a la altura del semáforo que regula el tráfico en las inmediaciones de la Almadraba.
Son dos filas a ambos lados de la calzada que hace las veces de paso peatonal provisional hasta que den comienzo las obras de esta pasarela. De momento son los preparativos previos a una estructura muy demandada por los vecinos de una zona azotada por las altas velocidades que alcanzan los vehículos y que hace unos años se saldó con la vida de una niña de 6 años cuando fue arrollada en el propio paso de peatones.
La pasarela de Miramar supone un desembolso económico de 1,9 millones de euros. Su función es unir a la barriada de Miramar con la playa de la Almadraba, aunque también permitirá el acceso de los transeúntes a la acera que transcurre hasta la frontera.
La pasarela está concebida con un diseño moderno y una estructura singular novedosa en nuestra ciudad, ya que no llevará los pilares tradicionales, sino un conglomerado metálico que situará este puente a cinco metros y medio por encima de la carretera, tal y como estipula la normativa de puentes situados por encima de la carretera, así como a 12 sobre el nivel del mar.
Las barandillas están elaboradas en acero inoxidable y el pavimento será de tarima de madera especial para exterior y zonas con un alto nivel de humedad. A lo largo de todo el recorrido se colocará iluminación tipo LED.
El puente tiene una longitud de 40 metros y está diseñado de modo que realice un giro sobre la playa para completar su trayectoria. Se ubicará a la altura del paso de cebra, a fin de garantizar la seguridad de los peatones que transitan por la zona.
Las dos escaleras existentes de acceso a la playa serán demolidas, por lo que la pasarela será ahora la única manera de llegar hasta la Almadraba, al ser éste uno de los requisitos estipulados por Costas: la limitación del número de accesos a lugares de baño. Se erradican de esta manera las barreras arquitectónicas que impedían el paso de discapacitados motóricos a esta playa.
El proyecto también incluirá una reforma de parte del acerado de la Avenida Martínez Catena, concretamente de la zona que quedó sin finalizar a la altura de Miramar y que a partir de esta actuación alcanzará el cruce de la Almadraba; en total, 150 metros de distancia. El acerado, hasta ahora prácticamente inexistente, se ampliará hasta un mínimo de 1,80 metros de anchura, según estipula la Ley de accesibilidad.
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