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El comentario inocente

Según hemos podido comprobar, los pasados 24 y 25 de junio se celebró la cumbre de la OTAN en La Haya y el objetivo principal era confirmar el gasto en Defensa de los países integrantes de la Alianza. Sin embargo, como ocurrió en anteriores encuentros, la representación de España, aparte de su confusa aportación, no planteó como va siendo costumbre, la anómala situación de Ceuta y Melilla que formando parte de un país miembro, sigue sin estar cubierta por la citada OTAN.

Como escribí anteriormente, según Jaime de Ojeda, que fue representante permanente ante el Consejo del Atlántico Norte y Embajador en Estados Unidos, España defendió en su día que Ceuta y Melilla debían estar incluidas en el territorio que protege la Alianza con base en el precedente de Argelia, pero no fue posible por varias razones: el modelo de integración de España entonces fuera de la estructura militar, la situaba en una posición más débil que la de los países que se oponían a la inclusión de Ceuta y Melilla, particularmente los del norte. Y puede que igualmente tuviera algo que ver la existencia del mando del Estrecho que estaba a cargo de los británicos de Gibraltar (GIBMED) que podrían encontrar una competencia, sobre todo en Ceuta.

España en, en aquellas primeras reuniones, no consiguió sacar adelante su tesis de incluir a Ceuta y Melilla en la cobertura de la Alianza y, en aquella ocasión, se optó por fingir un feliz acuerdo que realmente produjo agrias diferencias que fueron saldadas con la exclusión de Ceuta y Melilla y el silencio político, solo contestado por los habitantes de estas ciudades. En aquel momento, se estimó que, de todas formas, la protección de la OTAN no era imprescindible para la defensa de las dos plazas. Como apuntó el mencionado Jaime de Ojeda “Un ataque contra ellas exigiría necesariamente un ataque a la península y quizá también a las islas Canarias, que naturalmente caería bajo el alcance del artículo 5. Existía además la incertidumbre de los peñones que constituyen islas en el Mediterráneo y por tanto están incluidas en el territorio del Tratado. Por último, es difícil concebir un ataque a Ceuta y Melilla que no envuelva a buques y aviones españoles, que caen igualmente bajo la protección aliada”.

Años después, las declaraciones de Javier Solana sobre Ceuta y Melilla y las anteriores de Adolfo Suárez opinando que no se debía entrar en la Alianza a cualquier precio, suponen recordar la posición anterior de los países integrantes de la estructura militar, precisamente porque Solana actuaba entonces como Secretario General de la OTAN y no como ex-ministro español. Jugó exactamente su papel. El de los negociadores españoles sería con toda seguridad justamente el contrario: intentar de nuevo que Ceuta y Melilla quedaran cubiertas explícitamente por la protección de la Alianza, dependientes del llamado Mando Sur que comprendía parte del Mediterráneo y todo esto sin estar sometidos de ninguna forma a la molesta presencia de Gibraltar y su conocida eficacia respecto a la Alianza.

En este momento hay varios factores que jugarían a favor de esta postura española que preconizaba la ampliación a las ciudades comunitarias del norte de África del paraguas protector de la OTAN. Primero, porque la Alianza se inclinó ya entonces por abandonar esa vieja estructura del gran frente integrado a que antes nos referíamos a favor de “mandos regionales flexibles y móviles” que coincidía con el modelo de participación que es precisamente la estructura que podían aportar Ceuta y Melilla en una zona realmente conflictiva. Y desde luego por la continua llegada a Ceuta de buques de guerra rusos que utilizaban el puerto ceutí para hacer escalas, valorando seguramente la importancia estratégica de una ciudad marginada por la Alianza.

Se trata de un tema importante que no debe ser tratado superficialmente y que sería objeto de debate entre las fuerzas políticas y los ciudadanos de Ceuta y Melilla, llevando el asunto ante los representantes españoles en las sucesivas cumbres de la Alianza, si contáramos en la Ciudad Autónoma con una Consejería de Asuntos estratégicos o internacionales que, a través de una representación en Bruselas y Madrid, propiciara no solo el tema mencionado de la OTAN, sino la Unión Aduanera, Schengen, el Afrotúnel y tantas cosas que frenan el desarrollo y el futuro de Ceuta.

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