El Colegio Lope de Vega volverá a estar presente en la gran final del concurso nacional de cortometrajes escolares Platino Educa. El centro de Ceuta ha conseguido situarse, por segundo año consecutivo, entre los finalistas nacionales de este certamen audiovisual educativo gracias al corto ‘Secretos en la pared’, un proyecto desarrollado por el alumnado de 6ºA junto a los docentes Rafael Falcón y Lidia González.
El certamen, impulsado por Platino Educa, celebra este año su segunda edición y combina formación audiovisual para el profesorado con la creación de un cortometraje escolar de hasta cinco minutos.
Durante varios meses, los docentes participantes reciben preparación específica mediante sesiones online y videollamadas, con el objetivo de trasladar posteriormente ese aprendizaje al aula y desarrollar un proyecto cinematográfico con el alumnado.
El trabajo realizado por el colegio ceutí ha logrado superar las distintas fases de selección hasta alcanzar la final nacional. Tras una primera criba autonómica, en la que cada comunidad elige un único representante por categoría, los cortos pasan a una selección estatal en la que un jurado especializado escoge cuatro finalistas por modalidad.
El ‘Lope de Vega’ compite en la categoría de Educación Infantil y Primaria, donde únicamente cuatro proyectos de toda España han conseguido llegar a la gala final.
‘Secretos en la pared’ aborda la importancia de expresar los sentimientos y pedir ayuda ante los problemas emocionales. La historia se desarrolla en un centro escolar en el que comienzan a aparecer misteriosas palabras escritas en un muro.
En un primer momento, profesores y alumnos creen que detrás de todo se encuentra un estudiante al que habitualmente se responsabiliza de los problemas del colegio.
La tensión aumenta bajo la figura de una directora de aspecto intimidante, mientras las palabras continúan apareciendo sin explicación aparente.
Sin embargo, la situación cambia cuando todos descubren que nadie está escribiendo realmente en la pared: los mensajes surgen solos ante la mirada de profesores, estudiantes e incluso medios de comunicación que acuden a cubrir el extraño fenómeno.
Uno de los protagonistas del corto es un alumno con discapacidad llamado Iad, un niño observador que apenas habla, pero que desempeña un papel clave en la trama. Cuando aparece la palabra “ruido”, el menor verbaliza que ese es uno de los problemas que más le afecta.
En ese instante, la palabra desaparece. A partir de ahí, el resto de compañeros comprende que los mensajes representan sentimientos y preocupaciones que las personas guardan en silencio.
Cada alumno comienza entonces a compartir aquello que le preocupa: el miedo a hablar en público, la culpa o la sensación de soledad. Conforme expresan sus emociones, las palabras van desapareciendo del muro hasta quedar únicamente una: “solo”, el sentimiento que experimenta Iad.
Finalmente, sus compañeros le muestran su apoyo y le aseguran que nunca estará solo, provocando así que desaparezca también la última palabra.
El mensaje final del cortometraje apuesta por la comunicación emocional, la confianza y el apoyo entre iguales. “Cuando guardamos los problemas se hacen más grandes, y cuando los compartimos conseguimos superarlos”, resume Rafael Falcón sobre el aprendizaje principal que transmite la obra.
El docente explica además que el proyecto ha sido elaborado de manera totalmente colaborativa por el alumnado de 6ºA. Los estudiantes participaron activamente en la escritura del guion, aportando expresiones y situaciones cercanas a su realidad cotidiana.
“Ellos mismos fueron introduciendo palabras y construyendo los diálogos para que el corto tuviera autenticidad”, señala.
La implicación emocional del proyecto ha sido especialmente significativa para la clase, ya que este será el último curso que muchos alumnos compartirán juntos antes de pasar al instituto.
Además, el grupo mantiene desde hace años una estrecha relación con Iad, plenamente integrado en el aula y considerado “uno más” dentro del grupo.
Precisamente esa convivencia diaria y el cariño hacia su compañero impulsaron parte de la idea del cortometraje. “Queríamos que Iad apareciera y que este corto quedara también como un recuerdo para todos”, explica Falcón, quien destaca la gran cohesión y sensibilidad mostrada por el alumnado durante todo el proceso creativo.
La gala final del certamen nacional se celebrará el próximo 16 de junio en el CaixaForum Madrid. Allí acudirán varios alumnos del centro ceutí para vivir una experiencia que, según los organizadores y participantes, va mucho más allá de la competición.
Alfombra roja, fotocall, cámaras y encuentros con actores y actrices forman parte de una jornada que el pasado año ya dejó una profunda huella en los estudiantes.
Para el profesorado del Lope de Vega, alcanzar nuevamente la final supone ya un importante reconocimiento al trabajo realizado. “No esperábamos llegar otra vez tan lejos porque es algo muy complicado”, reconoce Rafael Falcón, quien subraya el mérito de haber conseguido ser finalistas nacionales en las dos únicas ediciones celebradas hasta el momento.
Más allá del resultado final, el centro pone en valor el aprendizaje adquirido durante meses de trabajo conjunto, así como la oportunidad de utilizar el lenguaje audiovisual para fomentar valores educativos, inclusión y educación emocional dentro del aula.
El próximo 16 de junio, el nombre de Ceuta volverá a estar representado en una cita nacional donde la creatividad, la convivencia y la educación serán las auténticas protagonistas.
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