Me aferro a mis plegarias, le doy un fuerte beso a mis hijos, mujer y familiares, antes de salir de mi casa para ir a montar servicio al perímetro fronterizo”.
Son unas declaraciones de un Guardia Civil de nuestra querida y bella ciudad de Ceuta. “No sé lo que me puede deparar el día”. Allí la soledad, el estar solo, escuchando la radio, para ir pasando el tiempo, ver palmo a palmo la valla que separa España del continente africano.
Solo pienso en lo que muchos me dicen: “Que tengas buena guardia”. Y yo añadiría como buen número de esta Benemérita Institución: “Ojalá pueda poner en mi papeleta: sin novedad”. Y nuestro código también añade: “Cobras un mes más”.
Todo en esta vida depende de la suerte. Pero lo principal es el no estar delante de algún intento. Es cuando nuestros adentros entran en un colapso y nos advierten que podemos entrar en conflictos. Lo que nuestra Administración quiera presentar contra nosotros en un momento puntual.
Es mucha responsabilidad la que tienen y entre muchas la de poder llevar un plato de comida a los suyos todos los días. Ya la verdad es que nos dicen que cobramos mucho más, no nos interesa, ni nos vale como escudo.
Queremos una ley que nos valga para aferrarnos a ella y que no estemos criticados por todos.
Eso que me digan que pasar un punto fronterizo, sin identificarse y que sólo es una mera infracción que se resume en una pequeña multa pecuniaria, no me acoge para tener presente el estar ocho horas vigilando nuestro punto de encuentro entre Europa y África.
Me hace pensar que somos unos zombis que le han dicho ponerse ahí y pasarlo lo mejor posible. Pero a mí no me gusta ser eso, una marioneta que es manejada a su antojo. Yo soy un hombre que pienso y que no me gusta ser manipulado. Deseo saber lo que tengo de hacer.
Para eso solo cabe que me den por escrito, las normas, pero legales, donde se recoja fielmente las maneras de proceder en un determinado incidente.
Esos términos jurídicos donde yo no esté expuesto a la picota de un juez que en el futuro me pida explicaciones de mi comportamiento en un determinado momento de mi actuación policial. Solo pensar en algunos instantes vividos por compañeros, donde han tenido multitud de quebraderos de cabeza por momentos puntuales donde la mala gestión del guión ha salido mal y ha habido pleitos de pérdidas, no deseadas de vidas de seres humanos. Recordemos que son eso hombres y mujeres que tienen nuestro mismo ADN, solo que tienen la desgracia de haber nacido en un lugar diferente al nuestro.
No vale tampoco que algunas organizaciones sepan por adelantado dónde se va a producir el ataque hacia nuestra Patria.
Y si lo digo muy alegremente, nos están invadiendo, pacíficamente, a cuenta gotas, pero lo están haciendo y todo con la mirada miope de nuestros representantes en las altas esferas y los enviados de otros rincones de la Unión Europea.
Muy bonitas las fotos de aquellos que vienen haciendo el curso de fronteras de tal o cual lugar, también de nuestra Patria vienen, pero realmente para qué. Pues yo añado para hacerse la foto de rigor.
Aquí, como siempre, los romanos somos los que nos la tenemos que ventilar. Y ante todo exponiendo a nuestras familias a pasar hambre en un futuro donde pidan cuellos y estoy seguro que serán los pobres Guardias Civiles los que caigan primero, mientras las altas arcunias estarán desde sus mansiones, en diferentes lugares de nuestra querida ciudad autónoma de Ceuta, viendo con sus cámaras como los marrones lo solventan los que trabajan, esos pobres guardia civiles del perímetro fronterizo.
¡Que Dios nos coja confesados!.






