Cruz Roja lideró ayer una nueva jornada de combate de la ‘basuraleza’ en la ciudad autónoma, concretamente en el entorno de Calamocarro, donde un grupo de pequeños y mayores dedicaron parte de la mañana a retirar del medio natural todo tipo de desechos depositados por otras personas o arrastrados por el mar o el viento.
Se trata de una iniciativa más que loable que debe ir acompañada de campañas de concienciación y mano dura con los incumplidores con la obligación de no abandonar residuos en cualquier lado, de ningún tipo.
Si el civismo de la población fuera mayor este tipo de proyectos tendrían un éxito mucho mayor y no serían tan necesarios.
La campaña ‘1m2 contra la basuraleza’ es un movimiento ciudadano que debería aglutinar a cada vez más ceutíes que se rebelen contra el daño que causa la basura en la naturaleza, tanto para retirar residuos ya desperdigados como para evitar la reproducción de esos comportamientos y, en su caso, para denunciarlos de manera activa.
Implicar a los más pequeños en estas propuestas es especialmente importante también para cortar la transmisión de la falta de respeto medioambiental, social y ciudadano que supone el abandono de residuos en cualquier espacio.
Aunque no sirva de excusa en ningún claro, la administración tiene que asegurarse de dar a la población en lugares más o menos concurridos (desde algunas playas más alejadas de las áreas urbanas hasta la circunvalación del Hacho) los recursos necesarios en forma de papeleras para deshacerse de cualquier desecho fácilmente, algo que no siempre en ocurre en alguno de esos espacios abiertos.






