Al mismo tiempo que transcurre la obra para transformar la oficina de turismo de Ceuta en un espacio más tecnológico, la Ciudad busca a una empresa para desarrollar una formación en competencias digitales.
La Consejería de Turismo saca a licitación un contrato por un valor de 58.523 euros para materializar el curso. Al mismo pueden inscribirse como máximo 42 personas y, como mínimo, 21. La duración estimada por alumno es de 150 horas.
La adjudicataria finalmente elegida no solo tiene que hacerse cargo de prestar el servicio académico. Debe elaborar tanto los materiales como los recursos didácticos requeridos, proporcionar el soporte técnico para garantizar su desarrollo en la modalidad online y evaluar a los estudiantes.
La entrega de los certificados también recae en la compañía elegida. Otra de sus obligaciones a cumplir es la aportación de documentos e informes de seguimiento. La finalidad es “verificar el cumplimiento PRTR”.
La meta final de la iniciativa es reforzar las habilidades del tejido turístico local y su empleabilidad. La intención es que al menos 21 personas finalicen con éxito antes del segundo trimestre del 2026.
Las capacidades a potenciar son la productividad digital dentro del ámbito, la optimización de la venta tanto de artículos como de experiencias, la propia experiencia del visitante, el fomento “responsable” de tecnologías e inteligencia artificial y el incremento de la información turística.
La Ciudad marca las pautas a seguir durante el proceso de aprendizaje. Se acceden a los contenidos por una plataforma virtual. Combina un bloque teórico con otro con “una orientación eminentemente práctica”.
Concretamente, se trabaja con casos reales que pueden ocurrir en contextos relacionados con el turismo. Contempla actividades en entornos profesionales, incita a la resolución de problemas y propone un “proyecto final integrador”.
La instrucción se centra “en la aplicabilidad inmediata” de los conocimientos impartidos. El primer aspecto que se aborda es la tanto la alfabetización digital como la productividad turística.
Ello incluye el manejo “con solvencia” herramientas tecnológicas aplicadas al trabajo diario, así como la organización y gestión de documentación profesional vinculada a la operativa.
La información que existe sobre la demanda turística y su análisis es también un pilar esencial de la formación. Ello conlleva la búsqueda y verificación de datos “relevantes para la toma de decisiones” o saber cómo interpretar la demanda, la estacionalidad de del turismo local o el comportamiento del visitante.
El curso también enseña a ver cómo es la comunicación online, cómo es el producto turístico digitalizado y su comercialización o cómo se desarrolla el marketing dentro de los espacios turísticos por la vía online.
Cómo ganar una buena reputación en estos terrenos virtuales, cómo automatizar las tareas y conseguir mejoras o la creación de contenidos virtuales o con inteligencia artificial aplicada son también destinado a los alumnos. Esta última supone la producción y publicación de vídeos o parte del temario textos que estén “alineados con la identidad de destino y del negocio”.
Evitar incidentes también es una parte fundamentales del trabajo en este tipo de ámbitos. Es por ello por lo que en el curso se trata la seguridad y la protección de la información.
El objetivo final es cultivar una serie de capacidades en los alumnos, específicamente, la gestión “de forma eficiente” de herramientas tecnológicas, saber cómo comercializar y hacer visibles productos turísticos, optimizar la experiencia del visitante, aplicar medidas básicas de seguridad e implementar mejoras continuas en su actividad profesional.
Para hacerlo posible, la empresa a la que finalmente se adjudique el servicio, debe disponer de una plataforma virtual funcional con soporte técnico. No solo es necesario un lugar en el que desarrollar las clases y las actividades. Es fundamental que cuente con un equipo docente con “acreditada experiencia” en competencias digitales en turismo.
Es impresionable que dispongan de un espacio físico de al menos 120 m². Esta está destinada a la realización de las jornadas de inauguración y de clausura del proyecto, según se indican en los pliegos del contrato.
Asimismo, como mínimo debe tener dos aulas informatizadas de 60m2 para que los estudiantes puedan realizar la conexión a las clases en las que participan desde las instalaciones del adjudicatario.
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