EFE
Las vacaciones son sinónimo de descanso, viajes y desconexión, pero también se han convertido en una de las épocas favoritas de los ciberdelincuentes, y no solo los vecinos de Ceuta deben estar alerta a la hora de comprar vuelos, reservar hospedaje o pagar multas de tráfico, sino toda persona que quiera viajar en estas vacaciones.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia sobre las cinco estafas digitales que más se repiten durante el verano, una época en la que aumenta el uso del teléfono móvil para hacer reservas, consultar alojamientos o comprar billetes de transporte.
El problema, explica la organización, es que durante las vacaciones solemos bajar la guardia. A ello se suma que muchas de estas gestiones se realizan desde el móvil, cuya pantalla dificulta comprobar si una página web o un enlace son realmente auténticos. Ese escenario facilita ataques de phishing (por correo electrónico) y smishing (a través de SMS), dos de las técnicas más utilizadas por los estafadores para hacerse con el dinero o los datos bancarios de las víctimas.
La OCU identifica cinco fraudes que se disparan durante las vacaciones y que cada año afectan a miles de consumidores.
Es uno de los engaños más conocidos, pero también uno de los que siguen funcionando.
Los delincuentes publican anuncios falsos de apartamentos o casas de vacaciones, normalmente en redes sociales o páginas de anuncios, utilizando fotografías robadas de alojamientos reales y ofreciendo precios muy por debajo del mercado para atraer a las víctimas.
Una vez recibido el pago o la señal para reservar, el supuesto propietario desaparece y el alojamiento nunca existió.
Otra técnica consiste en crear copias casi idénticas de páginas de reservas muy populares.
El diseño, los colores e incluso el logotipo son prácticamente iguales, por lo que muchos usuarios creen estar reservando en plataformas oficiales cuando en realidad están introduciendo sus datos personales y bancarios en una página fraudulenta.
Un pequeño cambio en la dirección web puede ser suficiente para caer en la trampa.
Los ciberdelincuentes también recurren a la urgencia para que la víctima tome decisiones rápidas.
En este caso, el usuario recibe un mensaje indicando que su reserva ha sido cancelada o que existe un problema con el pago.
Lo preocupante es que, en ocasiones, estos mensajes incluyen datos reales de la reserva, obtenidos mediante filtraciones de información o accesos indebidos a hoteles e intermediarios.
El objetivo es convencer al viajero para que vuelva a pagar o facilite los datos de su tarjeta bancaria.
También son habituales los mensajes que prometen viajes gratuitos, vuelos o billetes de tren a cambio de responder una sencilla encuesta.
Tras completar el formulario, el usuario termina facilitando información personal o bancaria que acaba en manos de los delincuentes.
La OCU recuerda que ninguna compañía regala billetes de esta forma.
Durante los desplazamientos vacacionales también proliferan los mensajes que suplantan a la Dirección General de Tráfico (DGT).
En ellos se informa de una supuesta sanción pendiente de pago y se insta al conductor a abonarla de inmediato a través de un enlace.
El objetivo vuelve a ser el mismo: robar datos bancarios o conseguir un pago fraudulento.
La dimensión del problema no deja de crecer.
Según recuerda la OCU, el Banco de España estima que los fraudes relacionados con pagos electrónicos provocan pérdidas cercanas a los 500 millones de euros cada año. Dentro de esta cifra se incluyen ataques mediante phishing, smishing y otros métodos similares.
Uno de los mayores problemas aparece cuando es el propio usuario quien realiza el pago creyendo que está actuando correctamente. Algunas entidades financieras siguen rechazando devolver ese dinero alegando que existió una negligencia grave por parte del cliente.
La OCU recuerda que la legislación protege al consumidor también en estos casos.
El Parlamento Europeo considera fraudulentas no solo las operaciones no autorizadas, sino también aquellas en las que el usuario ha sido engañado o manipulado para realizar el pago.
Además, el Código Civil español establece que el consentimiento no es válido cuando se presta por error provocado por un engaño.
Por ello, la organización sostiene que las entidades financieras deben asumir el reembolso, salvo que puedan demostrar que existió una negligencia grave por parte del usuario.
Si el banco rechaza devolver el dinero sin acreditar esa circunstancia, la OCU anima a presentar una reclamación.
Para reducir el riesgo, la organización recomienda seguir unas pautas muy sencillas:
La OCU insiste en que unos segundos para comprobar un enlace o verificar una reserva pueden evitar pérdidas económicas importantes, especialmente durante un verano en el que las reservas online y los desplazamientos aumentan de forma considerable.
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¿La estafa de los MENAS no se cuenta como estafa del verano? Claro como es todo el año.