Son las estimaciones de la empresa municipal Acemsa que considera que el proceso de renovación “no tiene fin”

En un plazo aproximado de cinco años, la Ciudad habrá sustituido el 90% de la red de abastecimiento, cuya antigüedad es, en gran parte, responsable de las cuantiosas pérdidas de agua que viene sufriendo Ceuta desde hace años.

Son las estimaciones del ingeniero de la empresa municipal Acemsa, Juan Manuel Sánchez, que considera que este periodo es un “plazo razonable” para disponer de una red “en condiciones”.

Considera, sin embargo que se trata de un proceso “que no tiene fin porque a lo largo de los años hay que seguir sustituyendo, la ciudad se amplía, crecen zonas o el periodo de vida de estas tuberías que es de entre 20 y 30 años hace que esto sea una actuación continua, al ser necesario un mantenimiento constante”, explica.

El declive de la red de abastecimiento, además de por su antigüedad, deriva del modo de abastecimiento existente en la ciudad décadas atrás. “Hace 20 años no había agua suficiente para abastecer la ciudad, pero cuando se pone en marcha la Desaladora también aumenta el consumo a unos 35.000 metros cúbicos al día.

Las fugas se han reducido de un 65% a cifras que rondan entre el 30 y el 55%

La red está obsoleta y hasta entonces la presión caía por la noche al cortar el servicio. Ahora ocurre lo contrario, al suministrar agua las 24 horas, la presión crece por la noche al haber menos consumo de las viviendas y los tubos reciben más presión y ahí aparecieron muchas averías que derivaron en un incremento de pérdidas”.

Con una red que registraba más de medio siglo de antigüedad y que era incapaz de soportar la nueva presión debido al mayor consumo, las pérdidas giraban en torno a un 65%. Diez años después, se han reducido a cifras que rondan entre el 30 y el 55%, siempre teniendo en cuenta, tal y como apunta Sánchez, “que esta situación no se debe únicamente al estado de la red, sino también al fraude que provoca numerosas pérdidas”.

En el caso de la red de saneamiento también se ha planteado una red separativa que posibilite el transporte de las aguas residuales, por un lado, y el agua de lluvia por otro, actuación que ya se ha acometido en gran parte de la ciudad.

La Ciudad ya ha reparado el 70% de la red de abastecimiento

De los aproximadamente 300 kilómetros de longitud que registra la red de abastecimiento, en torno al 70% ya se encuentra reparado, lo que sitúa en un 30% el porcentaje de tuberías que aún se encuentra en estado obsoleto. La mayoría de la red aún por reparar se encuentra en la barriada del Príncipe donde Sánchez reconoce que “apenas se ha intervenido”, únicamente se ha actuado en “algunas calles, pero el grueso de las agrupaciones está sin acometer”.

Es una de las zonas que presenta más deficiencias, pero no la única. Barriadas como San Amaro, España, cuya intervención ya está prevista pero aún no ha dado comienzo, o el Sarchal, presentan importantes deficiencias. “Funcionan pero las condiciones en que se encuentran generan problemas y no es lo suficientemente eficiente”, recalca el ingeniero de la empresa municipal Acemsa.

Así, el objetivo marcado es continuar con la sustitución de las tuberías de fibrocemento por las nuevas de fundición, además de eliminar las redes de gran diámetro que generan numerosas fugas.