Vender Ceuta fuera es de interés para todos. Y Vivas reivindicó ayer en Madrid que esta ciudad es un destino atractivo para invertir. El alcalde se lo cree, pero de igual manera debe asimilar también esa máxima de la igualdad de oportunidades.
No se cumple, es lo que muchos pensamos. En el fondo creo que el alcalde lo sabe. Al menos tiene que ser su obligación, aunque para ello tenga que empezar a poner en orden el convento para que nadie se crea con la potestad de aplicar el conocido refrán y hacer lo que no debe dentro.
En la vida uno tiene que elegir la forma de ser alcalde y el equipo que quiere que le acompañe. Vivas no suele acertar en ninguna de las legislaturas que lleva a sus espaldas.
Tira de libreta, escoge los nombres y al final siempre salta alguna que otra rana de la charca creyendo que el sapo no es el rey y aquí cada uno puede hacer lo que quiere.
Ya todo eso de la igualdad de oportunidades, de la captación de talento, de la tierra atractiva para invertir se desmorona porque son metas no aptas para los sueños de todos.
Vivas puede vender en Madrid todas las cosas buenas que tiene Ceuta, incluido eso de que “es España por los cuatro costados, se mire por donde se mire”, (¿pues que va a ser señor alcalde?).
Puede también publicitar los atractivos para los inversores, hacerlo con argumentos, apoyarse en las bonanzas de la fiscalidad, en la existencia de sectores en crecimiento… pero teniendo claro que las puertas hay que abrirlas de igual forma para todos.
Es la máxima, la igualdad, la base para que esto funcione. Creerlo es la clave, él y todos, claro.







Vivas vende humo, es un alcalde caducó sin ideas, sin proyectos y sin equipo