Este Viernes Santo, la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración, junto a María Santísima del Amor y San Juan Evangelista, ha vuelto a convertirse en el eje de una de las citas más esperadas por los fieles de Ceuta.
Desde el histórico Santuario de Nuestra Señora de África, la corporación ha iniciado su salida procesional en un ambiente cargado de devoción y recogimiento, marcado además por varias novedades que no pasaron desapercibidas.
La tarde, que avanzaba lentamente hacia la noche, envolvía la ciudad en una atmósfera especial. A la hora señalada, las puertas del templo se han abierto y los primeros nazarenos han comenzado a desfilar, rompiendo el silencio expectante de los asistentes. Como cada año, cientos de personas aguardaban en el exterior, con la mirada fija en el dintel y el corazón lleno de emoción.
Pasadas las 20:30 horas, el momento más esperado se ha hecho realidad. El Cristo de la Expiración ha aparecido ante el público entre nubes de incienso y una iluminación dorada que acentuaba su dramatismo. La escena, solemne y sobrecogedora, ha arrancado aplausos y suspiros entre quienes llenaban la Plaza de África, convirtiéndose en uno de los instantes más intensos de la jornada.
A lo largo del itinerario, cada tramo se ha transformado en una experiencia profundamente espiritual. Las miradas clavadas en la imagen, los rezos apenas susurrados y los aplausos espontáneos reflejaban la conexión entre la hermandad y el pueblo. La procesión avanzaba con paso firme, dejando tras de sí una estela de recogimiento.
Tras el paso del Cristo, ha llegado el turno de María Santísima del Amor, que ha realizado su salida desde la Iglesia de África. Bajo su palio, la imagen transmitía una serenidad que contrastaba con la intensidad del momento, despertando una profunda sensibilidad entre los presentes.
El caminar pausado de la Virgen ha provocado escenas de gran emotividad. Muchos fieles, apostados a ambos lados del recorrido, no han podido contener las lágrimas al verla pasar. Su presencia, envuelta en luz y silencio, se ha convertido en uno de los momentos más íntimos y conmovedores de la procesión.
El acompañamiento musical ha estado a cargo de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Caído de la Virgen de la Amargura y la Asociación músico-cultural Daliense de Almería. Sus interpretaciones, llenas de matices y sensibilidad, han marcado el ritmo de una tarde donde cada nota contribuía a intensificar la experiencia.
Las marchas procesionales, ejecutadas con precisión, han acompañado el avance del cortejo entre silencios respetuosos y oraciones en voz baja. La música, lejos de romper la solemnidad, se ha integrado como un elemento esencial de la vivencia cofrade.
Una vez más, la procesión de la Expiración ha puesto de manifiesto que la Semana Santa ceutí trasciende lo meramente tradicional. Es una expresión viva de identidad, un sentimiento colectivo que une a toda una ciudad en torno a sus raíces. Entre emoción, silencio y fe, la hermandad continúa avanzando hacia el futuro sin olvidar su esencia, encontrándose cada año con un pueblo que la espera con el alma en vilo.
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Y del encuentro tan BRUTAL y BONITO que hicieron antes de recogerse no ponéis nada????
Fue un espectáculo!!!!