El Estrecho de Gibraltar es uno de los corredores biológicos más importantes del mundo, concentrando el flujo de especies entre el Mediterráneo y el Atlántico, y sirviendo de puente natural entre Europa y África.
La migración, esa estrategia ecológica vital para la supervivencia de millones de animales, convierte a Ceuta en un enclave privilegiado.
Cada primavera y otoño, la ciudad actúa como una estación de servicio indispensable donde muchas aves repostan energías antes o después de cruzar el continente o el mar.

Sin embargo, este tránsito masivo se enfrenta a un obstáculo creciente: el entorno urbano. Los edificios, grúas, tendidos eléctricos y, sobre todo, la contaminación lumínica y acústica de la ciudad provocan colisiones y accidentes frecuentes. Es común encontrar aves siniestradas o muertas en nuestras calles y carreteras, víctimas del impacto con las estructuras de la ciudad.
Recoger y estudiar estos ejemplares es crucial. No solo permite la recuperación de los animales que sobreviven, sino que proporciona datos científicos valiosos sobre qué especies se ven afectadas, cuándo y por qué. Esta información es clave para desarrollar medidas que minimicen el impacto urbano sobre la fauna.
¿Cómo podemos ayudar?
La colaboración ciudadana es fundamental. Si encuentra un ave siniestrada en Ceuta, contacte inmediatamente con el Guardia de Athisa (empresa encargada de la retirada de animales) en el teléfono 669448426 o llame al 112.
Los animales rescatados serán derivados a José Antonio López, técnico superior en gestión forestal y del medio natural, quien lleva a cabo un estudio en colaboración con la Universidad de Lleida para registrar y proteger estas poblaciones viajeras.






