El departamento que dirige el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ha opuesto a la celebración del encuentro amistoso que se había fijado para el próximo 30 de septiembre en Ceuta, en el Alfonso Murube, para enfrentar a la selección española de fútbol Sub-20 contra México.
Las razones son las siguientes: la presión migratoria existente y el clima de tensión en la vía pública. Es decir: la inseguridad.
El ministro del Interior, el mismo que asegura que la inseguridad en Ceuta es subjetiva, el mismo que se ratifica en sus planteamientos, es el que ahora niega que en nuestra ciudad se celebre este evento deportivo argumentando que es insegura.
Marlaska se está riendo de Ceuta. Y lo está haciendo con todo el descaro del mundo, tratando a esta ciudad con un desprecio que no se puede permitir. Si Ceuta es insegura lo es para todo: para vetar un partido de fútbol de esta categoría, pero también para que el señor Marlaska diga ante los medios qué índice de criminalidad estamos soportando desde las avalanchas de julio que evidenciaron la peor gestión del Gobierno que pueda reconocerse.
La Real Federación de Fútbol ha mostrado su estupor por esta edición. Sorprende cómo el Gobierno quiere vetar este evento, pero no pone trabas a los encuentros en el ‘Murube’ de LaLiga Hypermotion.
La situación que atraviesa Ceuta es excepcional, todos lo sabemos. Es el ministro el único que ha declarado una y otra vez lo contrario para que ahora, contra todo pronóstico, utilice su argumento y sus principios como le viene en gana.
La Ciudad ha enviado un comunicado para mostrar también su malestar, denunciando que el ministro no puede usar la subjetividad como le plazca, de manera oportunista, sin mostrar unas razones claras que sirvan para todo por igual.
Había ilusión en Ceuta por la celebración de este encuentro, una ilusión necesaria para resistir, para salir adelante, para empezar esa normalidad a la que aspira una Ceuta que no puede verse más maltratada y pisoteada por el Gobierno.
O al menos no podía, hasta que se ha dado otro giro, otra vuelta de tuerca, con la petición cursada por Interior.
Todas las comunidades autónomas son iguales, el Gobierno de la Nación debe tratar con el mismo respeto a todas, debe tener la misma consideración. Pero no lo está demostrando con Ceuta. Primero, dejando abandonada la ciudad por disfrutar de unas vacaciones que provocaron retrasos; segundo, por faltar a la verdad en cada una de las gestiones dadas y, tercero, por adoptar decisiones que solo hacen daño.
Y esta es una de ellas, porque supone la más clara discriminación hacia Ceuta, una tierra española como el resto, una tierra que tiene derecho a acoger un partido de la selección española.
El Gobierno, el mismo que niega que haya inseguridad en Ceuta, debe dar una explicación convincente de por qué adopta esta postura. ¿Miedo a Marruecos?, ¿no querer incomodar a terceros?, ¿a qué se está jugando?
Es un escándalo mayúsculo que no puede quedar en una mera queja por carta del Gobierno local o de entidades deportivas como la Real Federación de Fútbol. Porque no hablamos de un partido, no hablamos de un evento. Estamos hablando de tener respeto a Ceuta, de tratarla por igual, de no hacer el ridículo ante el resto de España al no tratarnos como lo que somos: españoles de primera categoría.
El ministro Marlaska visita este lunes Ceuta. Será buen momento para que dé las explicaciones oportunas.
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