El Gobierno de la Nación trabaja para tener en Ceuta hasta 10.000 plazas para inmigrantes. Busca a la desesperada espacios para habilitar carpas y evitar las imágenes permanentes como la del Trampolín, convertida en una auténtica vergüenza.
Si hiciéramos un mapa actual con todos los espacios en donde hay asentamientos, incluyendo además los que se piensan levantar, nos veríamos obligados a dibujar una Ceuta que se ha convertido en un macro-CETI.
Lo grave no es ya solo el anuncio de 10.000 plazas, sino las palabras de un presidente que asegura que esto no puede volver a suceder y que tenemos que tener preparadas instalaciones para acoger a ese número de personas.
Esto es condenar a Ceuta para convertirla en una especie de refugio fronterizo en el que Madrid puede venir a hacer sus propios experimentos.
De momento es lo que está haciendo, desperdigando campamentos por cuantiosos puntos de Ceuta, viéndose obligado a enterrar la aspiración de ocupar los polideportivos, echando mano del truco de comparaciones con la crisis de 2021, obviando que existía una pandemia y que la merma de actividades públicas de la época era clara.
Cada vez recuerdo más las palabras de Ramón Caudevilla en una entrevista con este medio. A mi juicio, ha sido una de las voces más autorizadas y el más acertado en sus consideraciones. Habló desde la experiencia y el conocimiento, dejando marcados los tiempos que se iban a tener que cumplir en una crisis que el Gobierno dijo que había solucionado en 24/48 horas y que veremos en qué etapa se encuentra en Navidad.
Mienten demasiado, manejan las estadísticas y las valoraciones a su antojo, cuando la purita realidad es que pasados casi 50 días nada cambia, no hay más que anuncios, pero la frontera sigue igual, las dudas sobre los protocolos prevalecen entre las fuerzas de seguridad y hoy, si sufriéramos otra situación similar, se presentaría el mismo caos y descontrol de ese 30 de julio en el que nada estaba controlado.
Que un presidente del Gobierno no solo haya evitado pedir perdón a los españoles de aquí abajo a los que despreció, sino que además se atreva a condenar la imagen de una ciudad de esta manera es gravísimo. Ceuta no puede soportar decenas de campamentos y naves por la inacción de unas instituciones que no supieron ver la gravedad de lo que venía, ni tampoco la permanencia derivada de sus erráticos actos.







En vez de crear campamentos nuevos y llenar Ceuta de CETIS, no pueden expulsar ya a los primeros inmigrantes a los que filiaron hace unas semanas y meter ahí a algunos de los que siguen en las calles?? Como dicen en el artículo, no paran de crear campamentos por toda Ceuta como si quisieran que se mantengan ya de por vida en la ciudad. Los caballas no queremos eso, queremos que empiecen ya a expulsar a los inmigrantes, porque seguro que cuando algunos vean que ya han empezado con las expulsiones y sepan que tarde o temprano les van a tocar a ellos, en vez de malvivir en Ceuta prefieren regresar voluntariamente a Marruecos
Estimada Carmen, el trabajo que haces y que está haciendo todo el equipo de El Faro para contar la gravísima agresión que ha sufrido Ceuta y la crisis que sigue sufriendo a consecuencia de aquella es formidable. Muchísimas gracias por mantenernos informados.
Luis de la Corte Ibáñez (profesor de la UAM y miembro del Instituto de Estudios Ceutíes)