Los acontecimientos vividos en la ciudad autónoma de Ceuta han tenido y están teniendo consecuencias humanas y sociales importantes y, también, un impacto extraordinario sobre la actividad económica. Si nos remitimos a los números, éstos son elocuentes: la Cámara de Comercio de Ceuta estima que el impacto podría alcanzar los 27,7 millones de euros si la situación se prolonga durante el mes de agosto. Es una cantidad que representa aproximadamente el 17,3% del PIB mensual de la ciudad, una dimensión suficientemente importante como para exigir una respuesta a la altura.
Pero cuando hablamos de las pérdidas económicas que está provocando esta crisis, no estamos hablando simplemente de una cifra. Comercios, establecimientos hosteleros, empresas de servicios, autónomos y trabajadores han visto alterada su actividad en unas circunstancias que ellos no podían prever ni evitar. Y detrás de cada negocio hay también una historia humana y social: hay familias, trabajadores, inversiones, proveedores, proyectos empresariales y años de esfuerzo.
Desde las Cámaras de Comercio conocemos bien la importancia que tienen las pequeñas empresas y los autónomos para mantener viva una ciudad. Son ellos quienes abren cada mañana sus establecimientos, quienes arriesgan sus ahorros, quienes contratan trabajadores y quienes sostienen buena parte de la actividad económica local.
Cuando esos empresarios pierden actividad, no pierde únicamente su empresa. Pierde la ciudad. Y cuando recuperan la confianza, no solo recuperan ellos: recupera toda la sociedad. Por eso creo que la respuesta a esta crisis debe combinar seguridad, solidaridad y confianza. Seguridad para que ciudadanos y empresas puedan desarrollar su actividad con tranquilidad. Solidaridad para que el comercio, la hostelería, el turismo y los servicios vuelvan cuanto antes a funcionar plenamente. Y confianza para que Ceuta pueda seguir proyectándose hacia el exterior como una ciudad con futuro, capaz de atraer inversión, generar oportunidades y desarrollar todo su potencial.
Las empresas necesitan certezas. Necesitan saber que pueden abrir sus puertas, recibir clientes, contratar trabajadores, invertir y planificar. Y necesitan también saber que, cuando sobreviene una circunstancia excepcional que pone en riesgo su actividad, las instituciones no mirarán hacia otro lado.
Por eso, la Cámara de Comercio de Madrid, junto a la Cámara de Comercio de España y el conjunto de la red cameral, hemos respaldado las peticiones de la Cámara de Ceuta y trasladado nuestro apoyo a las empresas y autónomos ceutíes y hemos reclamado medidas que permitan garantizar la seguridad, recuperar la normalidad comercial y favorecer la recuperación económica.
Seguridad, confianza y certeza
Porque, insisto, una empresa no puede desarrollar su actividad sin seguridad, no puede invertir sin confianza y no puede contratar si desconoce qué ocurrirá mañana. Y un pequeño comercio que permanece cerrado durante días por una circunstancia extraordinaria no tiene capacidad para absorber indefinidamente unas pérdidas que no ha provocado. La responsabilidad de las instituciones es evitar que una crisis extraordinaria termine convirtiéndose en una crisis empresarial estructural.
Por eso considero necesario que las administraciones públicas actúen con rapidez y coordinación. Primero, garantizando las condiciones de seguridad que permitan recuperar plenamente la actividad. Segundo, evaluando con rigor los daños ocasionados. Y tercero, articulando medidas de apoyo suficientes para las empresas y autónomos directamente afectados.
No se trata de sustituir la responsabilidad empresarial ni de reclamar privilegios. Se trata de aplicar un principio elemental de justicia: cuando una actividad económica se ve afectada de manera extraordinaria por circunstancias ajenas a la voluntad de quienes la desarrollan, las instituciones deben estar a su lado.
Lo hemos visto en España ante catástrofes naturales, incendios, inundaciones o situaciones excepcionales que han puesto en riesgo la continuidad de empresas y empleos. Ceuta merece la misma consideración.
Y hay otra cuestión importante a tener en cuenta: Ceuta es España, y lo es también desde el punto de vista económico. Su posición geográfica, su condición de ciudad fronteriza y su situación estratégica en el Estrecho le confieren una importancia que trasciende sus dimensiones territoriales. Su tejido empresarial es fundamental para la generación de empleo, para la prestación de servicios y para la vertebración social de la ciudad. Por eso, defender la actividad económica de Ceuta es defender también la cohesión económica y territorial de España.
Desde la Cámara de Comercio de Madrid queremos trasladar hoy ese mensaje a los empresarios y empresarias de Ceuta: cuentan con nuestra solidaridad y con nuestro apoyo. Las Cámaras de Comercio somos parte de una misma red y tenemos una responsabilidad compartida: estar al lado de las empresas allí donde lo necesitan.
Madrid sabe bien que la prosperidad de España no puede construirse dejando atrás a ningún territorio. Nuestro país necesita que todas sus empresas puedan crecer, competir y generar empleo.
Termino insistiendo en que Ceuta necesita recuperar cuanto antes la normalidad, y necesita, sobre todo, recuperar la confianza. Porque detrás de cada persiana que se levanta cada mañana hay mucho más que un negocio; hay empleo, esfuerzo, futuro y esperanza. Ceuta no puede quedarse sola y las empresas ceutíes deben saber que el conjunto de España está a su lado.






