Puede ser que a una parte importante de la población que las Cofradías ceutíes pierdan autonomía con respecto al Obispado de Cádiz-Ceuta le resultará algo intrascendente. Sin embargo, detrás de esa decisión que se ha adoptado y que ahora está en manos del propio Obispo resolverla, tras la presentación del correspondiente recurso por parte del Consejo de Hermandades y Cofradías, está que Ceuta pierde privilegios. Y unos privilegios que están enraizados en siglos atrás, desde la creación del Obispado de Ceuta. Porque nosotros no somos dependientes de Cádiz. Se da la circunstancia de que hay dos Obispados que casualmente, por economía, que están ocupados por la misma persona. Y que ante la estancia, como es lógico, de más tiempo en la capital gaditana, aquí contamos con un Vicario General de la Diócesis. Ante esa pérdida de autonomía hay un silencio sepulcral, porque la Junta no quiere hablar, prefieren, seguramente, que las cosas se intentan solucionar sin que nada trascienda. Pero hay otros cofrades que están por la labor contraria. No quieren que Ceuta pierda privilegios, pero no por nada importante, sino por tradición y las tradiciones son muy importantes en la historia de este pueblo y de cualquier. Y al igual que han contado con el apoyo claro de otros vicarios generales a lo largo de la historia ante los intentos, casi continuos, de barrer siempre para Cádiz, ahora parece que no, que el primero que barre para Cádiz es el Vicario General de la Diócesis. A algunos le puede parecer una batalla baladí, pero esta tierra tiene sus derechos y sus privilegios y no es normal que los pierda. Simplemente porque es un derecho y los derechos se defienden, no se abandonan.





