Un grupo de casi 40 personas de Ceuta ha partido en la mañana de este martes rumbo a Arabia Saudita para cumplir uno de los anhelos más profundos de cualquier musulmán: realizar la umrah, conocida como la peregrinación menor, en la ciudad santa de La Meca.
Los viajeros salieron a las 08:30 horas desde la Nueva Estación Marítima del Puerto de Ceuta, en un ambiente marcado por la emoción, las despedidas familiares y la ilusión compartida.
El viaje
El viaje, organizado por la agencia Safarcom, se prolongará hasta el próximo 19 de marzo, fecha prevista para el regreso del grupo a la ciudad.
Los peregrinos viajan acompañados por tres guías con experiencia en este tipo de desplazamientos religiosos: Abdelah, Maimon y Benaisa, quienes serán los encargados de orientar y asistir a los viajeros durante su estancia en este lugar sagrado.
La umrah
La umrah es una peregrinación que puede realizarse en cualquier época del año, a diferencia del Hach (Hajj), la peregrinación mayor, que tiene fechas específicas en el calendario islámico y constituye uno de los cinco pilares del islam.
No obstante, llevar a cabo la umrah durante el mes de Ramadán tiene un significado espiritual especialmente profundo, ya que, según la tradición islámica, la recompensa espiritual en estas fechas es aún mayor, así lo ha explicado Yasine Ali, integrante del grupo.
Un Ramadán único
Muchos de los ceutíes que han emprendido este viaje lo hacen movidos precisamente por ese deseo de vivir el Ramadán en un entorno único.
Rezar en la Mezquita Sagrada, la Masjid al-Haram, donde se encuentra la Kaaba, es una experiencia que millones de musulmanes describen como transformadora.
Durante este mes, las oraciones nocturnas, el tarawih y el qiyam al-layl, se celebran en un ambiente de intensa devoción, con miles de fieles congregados en torno al templo más sagrado del islam.
Un ayuno en comunidad
Además de las oraciones, el ayuno adquiere una dimensión especial cuando se comparte con millones de personas que, al mismo tiempo, se abstienen de comer y beber desde el alba hasta la puesta de sol.
Romper el ayuno en la propia mezquita, en lo que muchos denominan “la casa de Dios”, es uno de los momentos más esperados por los peregrinos.
Allí, en comunidad, se vive el iftar, la ruptura del ayuno, como un acto de hermandad y espiritualidad colectiva, así lo describían en conversaciones mañaneras los musulmanes que hoy emprendían un viaje que marcara sus vidas.
La búsqueda
Otro de los principales motivos que impulsa a muchos a viajar en estas fechas es la búsqueda de Laylat al-Qadr, la Noche del Decreto, que se sitúa en una de las últimas diez noches de Ramadán y está considerada como la noche más sagrada del año islámico.
Según el Corán, es “mejor que mil meses”, y en ella se multiplican las bendiciones y el valor de las súplicas. Para muchos creyentes, pasar esas noches en La Meca incrementa la intensidad espiritual y la esperanza de alcanzar el perdón divino.
Visitar la casa del profeta
Durante su estancia, los peregrinos no solo realizarán los ritos propios de la umrah, sino que también tendrán tiempo para visitar otros lugares de gran relevancia religiosa.
Entre ellos, la casa del Profeta, el monte Arafat y distintos lugares históricos vinculados a los orígenes del islam.
Ilusión
Al tratarse de la peregrinación menor y disponer de varias semanas, el grupo podrá organizar excursiones y conocer en profundidad estos espacios sagrados.
Yasine Ali compartía antes de partir la ilusión que se respiraba entre los participantes. “Hay mucha gente que está muy ilusionada. Hay personas que han repetido muchísimas veces, porque ese sitio es muy sagrado”.
“Si fuera por ti y tuvieras los medios económicos, irías todos los años”, explicaba.
Regresar a La Meca
Para muchos, el deseo de regresar a La Meca no disminuye tras la primera experiencia, sino que se fortalece.
Ali también recordaba que, aunque la umrah no es obligatoria como el Hach, sigue siendo una práctica de enorme valor espiritual. “Es uno de nuestros pilares, lo que pasa es que está la peregrinación menor y la mayor, que es el Hach. Esta es la menor”, repetía Yasine.
Cerca de la Mezquita
El grupo permanecerá alojado en hoteles cercanos a la mezquita y acudirá a cada rezo en comunidad.
La ruptura del ayuno, según explican, se realizará en la propia mezquita, reforzando ese sentimiento de unidad y recogimiento que caracteriza al Ramadán vivido en La Meca.
Una huella imborrable
Con maletas cargadas de esperanza y corazones llenos de fe e ilusión, estos 40 ceutíes inician un viaje que va mucho más allá del desplazamiento físico.
Se trata de una experiencia espiritual intensa, marcada por la reflexión y la búsqueda de una mayor cercanía con Dios.
El próximo 19 de marzo regresarán a Ceuta con vivencias que, sin duda, dejarán una huella imborrable en sus vidas.





