Este miércoles 26 de noviembre, el Ceuta tenía otra cita, una que nunca esperó tener que jugar, un partido que ojalá ningún club más tenga que organizar. El pasado domingo 9 se jugaron los primeros 45 minutos de este duelo ante la UD Almería. Un enfrentamiento que fue suspendido debido al súbito fallecimiento de Manolo Carreto, aficionado que estaba en las gradas.
El hecho conmocionó a los aficionados, al estadio y al fútbol nacional. Los clubes acordaron en el descanso dejar de jugar. El fútbol debe ser festivo, y no un espectáculo forzado con las gradas enmudecidas o con el runrún de una tragedia inmediata.

Es por ello que, tras luchas dialécticas, argumentos a favor y en contra, se estableció esta fecha para disputar los 45 minutos restantes de una contienda que se siente distinta. El Ceuta quiso el 10 de diciembre, el Almería la que salió ganando. Al final, se estableció la deseada por los indálicos.
El encuentro volvió a ponerse en juego con el luminoso marcando el 1-1. Gol de Kuki Zalazar, el primero de la temporada para el hispano-uruguayo, y de Adrián Embarba, el máximo goleador liguero a fecha de esta crónica.
La segunda parte comenzó
Ambos técnicos salieron con algún cambio hecho. Bodiger entró por Youness en Ceuta mientras que en la UD Almería, Dion Lopy, Dzodic y Melamed salían por André Horta, Idrissu Baba y Leo Baptistao.
Los dos equipos en los primeros lances demostraron que en esta mitad no venían a contemporizar ni a mirar el balón. Tanto Ceuta como Almería querían los tres puntos, nada de empates.
El Ceuta empezaba a picar piedra para buscar resultado. Bodiger desde 30 metros probó fortuna pero Andrés Fernández la mandó al córner.
A balón parado llegó otra oportunidad, estaba a raíz del afro de Konrad. Remató alto un centro de Rubén Díez.

Gol de Marcos
La tercera ocasión iba a llegar, y con premio. Konrad recuperó un balón a Chirino y se la lanzó a Marcos que encaró en un tres para uno. Llegaron apoyos por los extremos, pero al tarraconense le dio igual. ‘Juan Palomo’: decidió hacerse con el balón y chutar desde la frontal a la cepa del palo. Andrés Fenrández hizo la estatua y el Ceuta se puso por delante. Golazo del ‘9’.
Ahora al Ceuta le tocaba defender esta renta más que positiva contra el equipo en mejor forma de la liga. Apretaban los andaluces.
Empata Arribas
El Almería, por medio de Chirino, generó una ocasión por dentro. Entre el barullo y la locura de un equipo que defendía aguerrido, el indonesio-neerlandés disparó con veneno. Guille la detuvo como un puma, pero Embarba, atento al rechace, la recuperó y se la dio a Arribas que empató a placer.
El equipo andaluz iba a doblar esfuerzos y empezar a generar peligro con ocasiones muy claras. Vinieron muchas de ellas de Patrick Soko, el camerunés se deshacía de defensas con demasiada soltura y amenazaba las redes caballas.
Se notaba sobre el césped que el cuerpo iba a estar menos exigido por la resistencia. Solo 45 minutos estuvieron jugando como si fuera una batalla sin cuartel. La intensidad fue la gran protagonista de esta atípica segunda mitad.
A falta de veinte minutos ninguno de los dos estaba por declarar la tregua y repartir de manera salomónica los puntos. Anuar, de lo más destacado del conjunto caballa, generaba grandes superioridades por su banda y ayudaba a generar peligros por el flanco derecho.
Konrad, el diablo con los pelos de una palmera, hacía sudar al Almería y provocaba saques de esquina con sus voraces entradas al área. Desborde determinante del americano.
Anuar rasca un penalti
A falta de 10 minutos, Anuar hizo lo que hace alguien con más ‘calle’ que tú. En un córner, desesperó a Bonini provocándolo y rascando un penalti por agresión del italiano. Rubén Díez definió con clase y puso un 3-2 en la grada que volvía loco al graderío.
El Ceuta tenía en sus manos unos puntos que no se podían dejar ir. Apretaba el anfiteatro.
Kuki y Konrad salían para que entraran Capa y Koné. Romero quería aguantar el resultado.
El Almería apretaba. Tenía en juego ponerse líder y no querían dejar escapar la oportunidad. Por fuera o por dentro querían poner nerviosos al triángulo formado por Yago, Carlos y Guille.
El Almería no conseguía hallar el tanto del empate y el Ceuta aguantaba con uñas y dientes. Los últimos lances fueron más contraataques que punzadas de los visitantes. Entraron Diego y Redru para finiquitar el saldo caballa.
Pitó el árbitro y los puntos se quedaban en Ceuta en la fecha que eligió el Almería. Tres puntos vitales tras varios resultados duros.
Terminó el encuentro, y con él se dieron los puntos correspondientes. Unos puntos algo amargos, que ayudan al que se los lleva a afrontar su objetivo, que hace que al final se vayan a lamentar los perdidos al final de temporada. Puntos iguales que otros.
Porque cuando llegue junio, estos puntos tendrán el mismo valor, sobre el papel, que los logrados en jornadas previas o posteriores. El recuerdo se esfumará entre la palidez numérica del mundo de la estadística, será un dato frío e impersonal. Pero en realidad es algo muy distinto. Es un partido con dolor, con algo que rememorar y con una tristeza latente. Condicionados por una desgracia, se terminó un encuentro con un largo hiato y un luto particular en unos aficionados de las gradas. Un choque que nunca será evocado como un partido de fútbol.
El Ceuta-Almería será comentado durante los años en las gradas del Alfonso Murube. Se quedará en la memoria como el partido que nos recordó que el fútbol no es importante.
Ficha técnica







