El Pabellón Municipal de Deportes L’Illa fue el escenario elegido para acoger un duelo directo de Primera Iberdrola entre Les Corts UBAE y la AD Ceuta FC. Dos equipos que, con el play-off prácticamente inalcanzable, miran ahora hacia la zona baja con el objetivo de evitar el descenso.
Les Corts, impulsado por su condición como local, salió a la pista con algo más de determinación que las caballas. Hoy, con José Ramón ‘Taconi’ en el banquillo ante la ausencia de Anto Fernández, que vio la expulsión la pasada jornada contra el Guadalcacín FSF. Un partido al que el Ceuta Femenino salió a dominar, a ser protagonista con el balón en los pies.
Las caballas se aplicaron en defensa ante un intenso rival

Esta vez, contra Les Corts, el planteamiento esbozado fue totalmente distinto. Las ceutíes cedieron la posesión a un equipo que hizo circular el balón sobre la pista con fluidez, hasta encontrar los espacios y conseguir finalizar. Tami, titular en la portería caballa en sustitución de Sara Soares, tuvo que intervenir en varias ocasiones para sostener el empate inicial. Comenzó con una gran mano para desviar un disparo de Laura Torres.
Al Ceuta, por el contrario, le costó más avanzar. La presión alta y muy intensa de Les Corts le forzó a cometer errores en las entregas. Algunos, muy comprometidos en salida de balón. Tanto es así que uno de ellos estuvo a punto de costarle muy caro. Una pérdida muy sensible en defensa que no aprovecharon las locales en un mano a mano.

Pese a que el dominio de Les Corts con la pelota se extendió prácticamente durante toda la primera mitad, no mostró demasiada eficacia ante la portería defendida por Tami. Incluso llegó a estrellar un balón en el palo.
Con todo a la contra para un equipo que fue de menos a más
Se defendían con uñas y dientes las jugadoras del Ceuta Femenino, que no renunciaron en ningún momento a atacar. Optaron para ello al contraataque que, por momentos, hizo sufrir a su rival. Especialmente cuando Su Reis se encontró con el travesaño. Claudia Navas, Ravadelli y Gy Costa también lo intentaron después sin resultado.
El Ceuta estaba en su mejor momento. Una buena versión que interrumpió el silbato del árbitro coincidiendo con el final de la primera mitad. Llegó el descanso sin goles, pero cargado de sensaciones positivas para un equipo que fue claramente de menos a más. Un equipo aplicado en defensa y cada vez más valiente en ataque, que supo resistir en los momentos de mayor exigencia y crecer con el paso de los minutos.
Les Corts vuelve a la carga
Una línea ascendente que, al comienzo de la primera parte, se cortó por completo. Otra vez volvió Les Corts a la carga ante un Ceuta Femenino que resistió como pudo. Un golpeo violento al larguero encogió de nuevo el corazón blanquinegro. Se salvó el Ceuta que, poco después, vio como las catalanas volvieron a perdonar.
Atacó Les Corts con insistencia, mientras que las de Taconi hicieron todo lo posible por tratarles de frenar. También recurriendo a la falta como método. La acumulación de infracciones terminó allanando el camino hacia el gol, concediendo a Les Corts un doble penalti.

No perdonó en esta ocasión Laura Oliva, con un zambombazo que entró a la portería por debajo de las piernas de Tami. Les Corts se puso por delante en el marcador. Gran mazazo a las aspiraciones de las caballas que habían resistido con todo, hasta que el muró terminó cayendo. El ánimo del equipo, eso sí, no se derrumbó. Todo lo contrario.
Una gran respuesta para remontar
Se reconstruyó el Ceuta que, con valentía, se lanzó con todo al ataque. Incorporó a Sara Soares a la pista que se asomó con frecuencia a campo rival para sumarse como una atacante más. Sumaron esfuerzos las caballas que, tras varias intervenciones meritorias de Anna Muniesa ‘Muni’, lograron empatar. Gy Costa metió la pierna para empujar el balón al fondo de la red.
Un golpe en el marcador que, además, acarreó consecuencias colaterales a nivel anímico para las locales. Fallo defensivo en el marcaje sobre Gisela que, a falta de menos de un minuto para el final, remató un centro de Ravadelli con la cabeza al fondo de la red. 1-2. Era la remontada.
Una victoria inesperada pero prácticamente firmada y sellada.
Un final de locura

Aunque, en un partido con tanto en juego, Les Corts aún tuvo una última palabra que pronunciar. Un último esfuerzo por derramar. A escasos segundos del final, Les Corts logró encajar a presión el último gol del partido. El del empate. Obra de Martita González para confirmar el reparto de puntos y arrebatar al Ceuta un triunfo que se le terminó escapando de la palma de la mano.
El sabor con el que se marcharon las ceutíes, al final, fue un tanto agridulce. Tal y como se había desarrollado el partido, con las caballas en situación de vulnerabilidad por ese riesgo de doble penalti, el punto debió celebrarse con furia y entusiasmo. Pero así es el ser humano. Inconformista y, a veces, excesivamente ambicioso.

Y el Ceuta la victoria la tuvo, y le resultó inevitable pensar que, en el Pabellón Municipal de Deportes L’Illa, había dejado pasar una gran oportunidad.






