Como se recoge en otro lugar de este suplemento, además de aquella temporada 1980-81, no hay que olvidar que, con anterioridad, el Ceuta tuvo una importante militancia en 2ª División, categoría aquella con una estructuración diferente a la actual, pero una Segunda en toda la regla.
Hay que partir del embrión de la histórica S.D. Ceuta, fundada en 1930 por la fusión entre el Cultura Sport y el Ceuta F.C., que en la temporada 1942-43 llegó a clasificarse para la liguilla de ascenso a 1ª junto a Real Sociedad, Gijón, Sabadell, Valladolid y Jerez, llegando también a los cuartos de final de la Copa de España.
Viejos tiempos aquellos del arranque de nuestro primer representante en categoría nacional que en 1942 alcanzaba por primera vez dicha Segunda División en la que militó durante cinco temporadas en una de las cuales se proclamó campeón de su grupo, al tiempo que se clasificaba para los cuartos de final de la Copa en los que se enfrentó al Barcelona.

Protagonistas de aquel equipo, largos años recordado, fue su alineación titular que tantos se sabían de corrido: Comas; Telechía, Gonzalvo; Rosado, Melito, Gil; Abad, Orama, Tavilo, Arnau y Morla.
Noveno clasificado en la 43 – 44 y tercero en la 44 – 45, al término de la 44 – 45 descendió a Tercera, para subir otra vez en la 50 – 51, categoría que perdería de nuevo al finalizar la misma.
"El primer once de esta nueva historia formó con Astarriaga, López, Riffi, Pedreño, Pedrito, Juanele, Martí Gimeno, Maciste, Noni, Yeyo y Mora, con el entrenador Lelé en el banquillo"
Hay que esperar hasta el año 1956 para que el Ceuta retorne de nuevo a Segunda División, ahora por la vía administrativa, por la fusión entre el Atlético de Tetuán, que disfrutaba de esa categoría y la S.D. Ceuta. Fusión nada fácil, empujada por el fin del Protectorado, y por las apetencias de otros clubs vecinos, especialmente la Balompédica Linense, por el salto de categoría y la incorporación de algunos destacados jugadores del cuadro de Sania Ramel.
El At. de Ceuta nos devolvía así, gracias a esa fusión, a la división de plata del fútbol español después de una triste década de ausencia. La Segunda tenía entonces dos grupos, el norte y el sur, grupo este último en el que debutó nuestro club el 9 de septiembre de 1956. Se enfrentó al Extremadura al que venció por 4-0, con un Alfonso Murube a reventar de espectadores, muchos de ellos venidos de Tetuán para arropar a su nuevo equipo.
El primer once de esta nueva historia formó con Astarriaga, López, Riffi, Pedreño, Pedrito, Juanele, Martí Gimeno, Maciste, Noni, Yeyo y Mora, con el entrenador Lelé en el banquillo.
Un Ceuta, aquel Atlético, que con sus 11 temporadas en Segunda protagonizó la mayor gloria vivida por el fútbol ceutí con su memorable promoción de ascenso a Primera División que disputó con el Elche, en la 60 – 61, al quedar segundo en la liga detrás del Tenerife. Eliminatoria de la que, se dijo, sucedieron “cosas raras”, una de ellas que el entrenador del cuadro ceutí, Juan Ramón, hubiese llegado ya a un acuerdo con el cuadro ilicitano antes de celebrarse el encuentro de ida que el Ceuta ganó 1-0, perdiendo a la vuelta, en Altabix por 4-0, con una polémica expulsión al cuarto de hora de comenzar al partido, que fue decisiva.
"Cómo olvidar, igualmente, el fulminante retorno a Segunda en 1966, a las primeras de cambio, tras una temporada en Tercera con goleadas irrepetibles"
Años después, dos severas reestructuraciones de la Segunda y Tercera división terminaron sepultando al Ceuta en Regional, pese a haber gozado de una discreta posición final en la tabla en ambas. Allí se puede decir que acabó su historia dando paso al poco tiempo a la A.D. Ceuta
Hablar del At. de Ceuta es recordar a presidentes inolvidables como Julio Parres y muy especialmente José Benoliel. Felices tiempos en los que en nuestro club existía la ‘oposición’. Había grandes peñas como la Atlética Caballa, la Pedrusco o la ruidosa Fakir con sus inigualables chirimías animando durante todo el partido al equipo y destrozando materialmente los nervios del guardameta del equipo contrario, detrás de cuya posición solían situarse en las gradas.. Bueno, y puestos a tener, hasta una madrina, la siempre recordada y entrañable Alicia Navas, tan pendiente de sus ‘niños’ y arropando a las esposas de estos.

Hablar de aquel Atlético segunda divisionista es evocar a también grandes jugadores que dieron un timbre de gloria a la entidad, como la pareja de volantes López y Lora, la mejor de la Segunda División de su época, se decía; a futbolistas como Pirri, Soler, Ayala, Mendi, Totó, Curro, Giner, Rodolfo, Correa, Ocaña, Alonso, etc., tan vivos aún en el recuerdo.
Cómo olvidar, igualmente, el fulminante retorno a Segunda en 1966, a las primeras de cambio, tras una temporada en Tercera con goleadas irrepetibles como un célebre 11 a 0, para después, en la promoción, dejar atrás a Baracaldo y Calvo Sotelo en eliminatorias de auténtica epopeya, con Guillermo González al frente de la gestora que rigió los destinos del equipo hasta devolverlo a la categoría que había perdido en el año anterior.
Presidentes para el recuerdo en la División de Plata
La historia de nuestro representante en Segunda División nos hace acercar aquí también los nombres de quienes presidieron la entidad en esa categoría comenzando con Leandro Martínez y Epifanio Hernández en los lejanos años de la primigenia S.D. Ceuta.
De ambos saltamos a los anteriormente mencionados Julio Parres, el primer presidente del nuevo Atlético, y a su sucesor, José Benoliel. Fue célebre la pugna que sostuvieron ambos por esa presidencia que, en periodos distintos, regentaron los dos.
Parres, con anterioridad, había conducido al conjunto tetuaní en sólo seis años (1945-1951) a Primera División, logro, del que dijo, iba a luchar para conseguirlo también para el Ceuta. No sucedió así y, al final, fue Benoliel el que estuvo a punto de hacerlo en aquella reseñada y frustrada promoción de ascenso con el Elche. Benoliel, el gran mecenas por excelencia del primer equipo de la ciudad volvería a presidirlo de nuevo nada más nacer la A.D. Ceuta, ya en Tercera División. Merecidamente, el estadio de Villa Jovita perpetúa su nombre.
Rafael Montero Palacios por su parte, el hombre del retorno del Ceuta a Segunda, a sus 29 años accedió a la presidencia de la Agrupación en 1978, hasta 1981. Dotó al club de una sede social digna y moderna en Rampa de Abastos, a la que la entidad accedió en propiedad. Destacado empresario del ramo del bazar cuando todavía no era el propietario de este diario, había jugado de portero en categoría infantil en el San Fernando y en el Ceutí, pero abandonó el fútbol muy pronto para dedicarse de lleno a trabajar y emprender su pequeña y primera tienda en un portal.
Finalmente, Luhay Hamido, de joven popular concurrente en el espacio televisivo Gran Hermano, cursó después estudios de Química y Criminología en Granada haciéndose cargo del club que ahora preside desde 2016 con esa espectacular carrera en los últimos años al subir al equipo de 3ª a 1ª REF, para, una vez consolidado en la misma, alcanzar esa 2ª División sin apellidos, que ahora celebramos. Vinculado con el fútbol desde siempre, afirma con orgullo “ser presidente las 24 horas”.
El Ceuta, un equipo campeón
Quede aquí como recuerdo simpático de aquella época del primer ascenso a 2ª del Ceuta, el cántico de orgullo y sentimiento que se oía en las calles o en el propio A. Murube por parte de sus incondicionales y entusiastas seguidores:
Sombrero en mano entró en el muelle
el equipo campeón,
cuando venía de Granada,
que al Elche lo derrotó.
Hubo manifestaciones y mucha satisfacción
y a sus once jugadores y a toda la directiva
se le dieron ¡jota- jó!
ESTRIBILLO
No hay más que uno,
equipo no hay más que uno;
yo lo puedo comentar,
que para ver buen fútbol,
¡al Ceuta hay que ver jugar!
¡al Ceuta y nada más!
Ya cuenta Ceuta con un equipo
que es digno de admiración,
pues este año lo tenemos en 2ª División.
Cuando D. Leandro Martínez
dijo que se subiría,
se espantaba mucha gente
Y hubo muchos comentarios,
porque nadie lo creía.
ESTRIBILLO






