La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) se ha sumado a la petición de retirada de las alambradas en las vallas que separan Marruecos de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y recuerda que este tipo de dispositivo es “inhumano y contrario al Estado de Derecho por atentar contra la integridad física y los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas, además de tratarse de una medida inútil que no disuadirá de los saltos a la valla, fruto de la desesperación, y que sólo contribuirá a aumentar el dolor y el sufrimiento”, indica.
“Esta medida no sólo es contraria a la Convención Europea de Derechos Humanos por la que vela el Consejo de Europa, sino también contraria a la propia Constitución Española, que en su artículo 15 vela por el derecho a la vida y a la integridad física y moral de las personas, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”, explica. El movimiento de Jesuitas se ha sumado a este rechazo. Mientras, ayer se seguían conociendo más valoraciones. Así, el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, reiteraba su carácter “disuasorio”, indicando que no son “monumentos históricos” y deben ser “inexpugnables” para las mafias, aunque ha reconocido la imagen “dura” de estos elementos. Por otro lado, se ha conocido el interés de Argelia por obstaculizar el tránsito migratorio que mantiene con Marruecos.





