Con el cambio de hora, las lluvias y el descenso de las temperaturas, el otoño se instala definitivamente. Y con él llegan los aromas más reconfortantes de la temporada: el de las castañas asadas, las castañas al natural o incluso las castañas en crema que evocan tradición, hogar y bienestar. Pero además de su sabor, las castañas son un auténtico tesoro nutricional, tal como explica Marta Pilar de Villar Castilla, nutricionista del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar.
Según la especialista, las castañas, junto con las nueces, “son buenísimas para cuidar nuestra salud cardiovascular e ideales para picar entre horas sin sentirnos culpables”. Un puñado de estos frutos secos al día, insiste, no solo no hace daño, sino que resulta muy recomendable para mantener una buena salud general.
De Villar recuerda que el cambio de estación no significa renunciar a una alimentación equilibrada, y recomienda seguir tomando “tres piezas de fruta al día”. Es un momento perfecto para disfrutar de naranjas y mandarinas, que aportan vitamina C y fortalecen el sistema inmunitario, aunque advierte que es mejor evitar los zumos para aprovechar al máximo sus beneficios. “Los picos de glucosa que se generan con los zumos no son nada recomendables; lo ideal es tomarlas siempre a bocados”, explica.
El otoño también abre la puerta a otras delicias naturales como manzanas y peras al horno con un toque de canela, o ensaladas con granadas e higos. Productos sencillos que, igual que las castañas, invitan a disfrutar de la temporada cuidando el cuerpo y el paladar.
Verduras
Las verduras también merecen un papel protagonista. La especialista subraya la importancia de mantener las dos raciones diarias con productos tan otoñales como las calabazas y las setas, “reinas de la decoración y del sabor de esta época del año”. Tampoco pueden faltar las legumbres, como lentejas y garbanzos, perfectas para preparar guisos reconfortantes y económicos, ricos en proteína vegetal.
Otro imprescindible de la temporada es el boniato asado, un carbohidrato rico en fibra que, al igual que las castañas, aporta energía y vitalidad para las tardes frías. De Villar destaca que el boniato “nos aporta vitamina A, antioxidantes y mucha fibra”, convirtiéndose en un complemento ideal para una dieta saludable.
El equilibrio también pasa por pequeños placeres, como los lácteos fermentados. “Un trocito de queso con membrillo es un capricho perfecto para cuidar el sistema digestivo y aportar calcio, además de disfrutar del dulce contraste”, apunta la nutricionista.
Optar por alimentos de temporada, como las castañas, es también una forma de cuidar el planeta. “Es la mejor manera de recibir lo que la naturaleza nos ofrece, explica De Villar, ya que los productos de temporada están en su momento óptimo de consumo, tanto por su sabor como por sus propiedades. Además, al elegirlos, contribuimos a proteger el medio ambiente.”
Cambio horario
Por último, la especialista aconseja aprovechar el cambio horario y la reducción de luz natural para adelantar la cena, lo que favorece la digestión y mejora el descanso nocturno. Un hábito sencillo que, acompañado de una taza caliente y unas castañas recién asadas, resume el espíritu del otoño: bienestar, equilibrio y sabor natural.
Por todo, las castañas no son solo el emblema del otoño, sino también unas aliadas para el corazón y la salud general. Al incluir las castañas en la dieta, ya sea al natural o asadas, se disfruta de un alimento rico en fibra, bajo en grasa y cargado de nutrientes. Y, como concluye Marta Pilar de Villar, “no hay mejor forma de disfrutar del cambio de estación que dejándose llevar por el aroma y los beneficios de unas buenas castañas”.






