El caso sospechoso de rabia -hay que esperar a los análisis para dotar de oficialidad al anuncio- puede dar pie a una situación desagradable para todos si se aplican las medidas estrictas contempladas en los protocolos, es decir, sacrificar a los animales que estuvieron en contacto con esta perra. El problema es saber cuántos fueron y cuáles, porque el can en cuestión estuvo callejeando desde San Amaro hasta el Chorrillo y antes permaneció por la zona del Hacho. En ese camino atacó a, al menos, cuatro personas, pero lo que no se sabe es si tuvo contacto con otros animales. Si bien es cierto que falta la confirmación de los análisis efectuados a la perra, se debe reaccionar de inmediato evitando sacrificios a mansalva y preparando medios para tener en observación el tiempo necesario a los perros o gatos que hayan podido contactar con este can. Confiemos en que se adopten medidas que si bien protejan la salud de todos también tengan miramiento hacia la cantidad de animales que están en la calle y que ahora son situados en el punto de mira. Si se montó la que se montó con el caso de rabia detectado en la Protectora -un foco concreto-, no quiero ni pensar las consecuencias de que ese caso de rabia se corresponda con un animal que se encontraba en la calle.
Veremos, una vez llegue la constatación de los análisis, cuál es el paso que da Sanidad. Paso complicado porque es mucho trabajo el que no ha hecho, permitiendo que las recogidas de animales abandonados no funcionen hasta el punto de que son las personas las que tienen que recoger a los perros que se encuentran por la calle. No existe un control ni instalaciones para acoger a todos los animales, tampoco se sanciona como se debe el maltrato, la tenencia irresponsable o los abandonos. Y el resultado lo tenemos en lo que vemos, en que haya una perra vagando por la calle sospechosa de tener rabia, que ha mordido a varias personas y que ha podido tener contacto con otros ejemplares que desconocemos cuáles son.
Esperemos al resultado oficial antes de ver la reacción que va a tener la Ciudad, pero mucho están tardando las distintas asociaciones en mostrar sus impresiones sobre lo que está sucediendo y, sobre todo, en plantear las líneas rojas que no se pueden permitir. Porque como aquí se dé rienda suelta a la captura y al sacrificio se puede cometer una auténtica salvajada.






