Casa Árabe como institución pública, es un espacio de conocimiento mutuo y reflexión compartida para reforzar las relaciones políticas bilaterales y multilaterales en el ámbito económico, cultural y educativo, así como para la formación y el conocimiento sobre el mundo árabe y musulmán al que le debemos un excepcional legado cultural.
Es además, uno de los instrumentos más eficaces para expandir en el mundo árabe la imagen de España como una nación única y unida en la diversidad, para trasladar y hacer sentir, que una democracia con un estado de derecho consolidado como el nuestro en el que el respeto a los derechos humanos y a los principios y valores fundamentales consagrados en nuestra constitución constituyen la única garantía de estabilidad política y de convivencia pacífica.
El mundo árabe es vida y desarrollo; hablar de África es hablar de oportunidades y de futuro; no obstante, la solidaridad y la cooperación de la comunidad internacional y en especial de la U.E. son instrumentos sine qua non para llevar a aquellos países lo que muchos seres humanos buscan en este mundo nuestro aún a costa de perder su vida.
Casa árabe como institución pública que es, ha de jugar un importante papel para profundizar las relaciones políticas bilaterales y multilaterales y por ende, ha de ser punto de apoyo de la diplomacia española hacia los países árabes.
Lamentablemente el mundo árabe está viviendo una época bastante convulsa en la que un día sí y otro también, nos encontramos con un nuevo atentado y es que, de los 56 grupos terroristas, nueve de los diez más peligrosos se mueven en el mundo árabe, con proyecciones de expandirse hacia Europa y resto de países occidentales; eso sí, una cosa es la religión que se profesa y otra bien distinta el terrorismo que nada tiene que ver con aquélla y que lamentablemente en algunas ocasiones por ignorancia y maledicencia se confunden.
Menos aún podemos obviar, que, la mayoría de los ataques terroristas de los grupos de Hezbolá, Boko Haram, Al Qaeda o el mal llamado Estado Islámico en Irak y Siria entre otros, se realizan contra los propios musulmanes.
El grupo islámico armado (GIA) y poco más tarde Al Qaeda, se convirtieron en los modelos de grupos terroristas a emular por sectores radicalizados. Y si inicialmente operaron fuera de Europa como en el Magreb, oriente próximo, zona del Golfo, países africanos como Kenia y Tanzania, con el tiempo expandieron sus actividades a los países occidentales incluyendo EEUU, Holanda, España, Reino Unido y Francia-
Cada día nos encontramos con un nuevo ataque terrorista que todos hemos de lamentar y condenar; en Libia, en la Península del Sinaí (Egipto), en Yemen, en la Universidad de Garissa en Kenia etc. sin olvidar la alarmante situación de Siria en la que el grupo terrorista mal llamado estado islámico ha venido incursionando y los también llamados “lobos solitarios” que interactúan en Europa imbuidos por el radicalismo.
La alarmante escalada bélica y sectaria en Siria e Iraq a la que se añade la inestabilidad en Libia o Yemen, la sociedad árabe y los Gobiernos se enfrentan a un período de turbulencia y transición en el que la consolidación de sistemas democráticos se ha convertido en un reto; en este contexto es clave rescatar el papel de la sociedad civil y por supuesto, la solidaridad y cooperación de la comunidad internacional como punto de partida para su desarrollo y con ello, el funcionamiento de las instituciones en regiones donde el respeto al estado de derecho ha venido estando cada vez más en entredicho.
Casa Árabe ha jugado un importante papel en el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre España y los países árabes; pero es apremiante la cooperación internacional para encontrar una solución política y negociada entre países en conflicto y defender dentro del marco de las Naciones Unidas los derechos de la sociedad civil, la estabilidad de los estados democráticos en riesgo y responder al terrorismo con los instrumentos que nos permita el derecho internacional.





