El Campus de Ceuta en unos meses tendrá opción a ofrecer materiales didácticos más inclusivos. La posibilidad parte de una iniciativa promovida por la UGR, entidad que ha sacado a licitación la contratación de intérpretes en lengua de signos.
La intención final es que los profesionales que finalmente accedan a la iniciativa sean los que se encarguen de reconvertir todos los formatos utilizados por el ente. La estrategia no solo tiene cabida en su epicentro, Granada. Las dos ciudades autónomas también pueden beneficiarse de la misma.
La puesta en marcha de la propuesta facilita que, una vez implementada, sean los propios docentes los que puedan solicitar ese material que hace la vida más sencilla a personas con algún tipo de discapacidad o de diagnóstico relacionado con la neurodivergencia.
Desierto
El cierre del proceso se ha saldado con una adjudicación desierta por lo que, de nuevo, tendrá que volver a ser publicada la convocatoria. Asciende, en inicio, a los 198.000.000 euros, una cifra que puede variar en la segunda apertura del trámite.
La prestación de este servicio está destinada tanto a los estudiantes como personal docente, investigador o de otra índole. El propósito final no es otro que el de facilitar la inclusión de personas con discapacidad auditiva en el interior de las instalaciones del Campus.
Ello incluye las aulas, los despachos administrativos y todos los proyectos culturales que atañen al Campus. La pieza principal es la incorporación de trabajadores en plantilla especializados en la materia. El segundo pilar consiste en la adaptación de formatos audiovisuales e informativos para asegurar la accesibilidad plena de contenidos.
Presencial y telemático
La labor fruto de este nuevo equipo no solo quedará plasmada en los espacios presenciales. Estará también rondando por las vías telemáticas utilizadas por el organismo educativo. Siempre y cuando los mismos pertenezcan a actividades docentes, administrativas o culturales, la opción estará disponible.
La empresa adjudicataria es la que, una vez iniciado este recurso, se hace responsable de la atención directa de las solicitudes de interpretación. Asimismo, debe llevar a cabo la ejecución del mismo sin perder de vista la aportación de un apoyo comunicativo completo a lo largo del desarrollo del calendario académico del curso del Campus.
La presencia de intérpretes de lengua de signos española se concibe, según recogen los pliegos del contrato “como un elemento esencial para eliminar barreras que dificulten la participación de estudiantes y trabajadores con discapacidad auditiva”.
A su vez, los textos señalan que, con este paso hacia delante, “la UGR apuesta de esta por la igualdad de oportunidades y promueve la inclusión efectiva en la vida universitaria y la accesibilidad universal de sus actividades”.
Obligaciones del servicio
El proyecto no solo se circunscribe a disponer de una prestación de interpretación en las clases del Campus, al menos, en el de Granada. Cubre una amplia gama de situaciones y actos relacionados con el transcurso formativo.
El personal debe brindar un refuerzo informativo en tutorías, exámenes, seminarios y en todos los eventos del alumnado de grado y posgrado. El escrito recoge también la modificación de materiales audiovisuales, relativos a exposiciones y los procedentes de otros soportes que requieran traducción a la lengua de signos.
El recurso se extiende a la plantilla configurada por la rama docente e investigadora y la técnica, la de gestión y la de administración y servicios. Se puede acceder a este apoyo cuando se demande en el marco de actividades vinculadas a su labor.
Los trabajadores que finalmente se incorporen a esta prestación deben garantizar una atención personalizada y continúa una vez que se haga efectiva la asignación de sus puestos en el Campus.
No solo se pueden aplicar estos lenguajes en aulas o en carteles. Los empleados también deben encargarse de la adaptación de cara a actos protocolarios, congresos, jornadas y actos culturales planificados desde la UGR.






