El próximo 9 de abril se celebrará la Gala del Deporte de Ceuta 2026, una cita que, año tras año, pretende reconocer el esfuerzo, la dedicación y los logros de los deportistas de la ciudad. Sin embargo, en esta edición hay una ausencia que ha generado malestar y una creciente sensación de incomprensión: la no nominación de Benjamin Al-lal.
El joven deportista ceutí ha logrado en los últimos meses méritos de indiscutible relevancia. Entre ellos, su proclamación como campeón del mundo en categoría amateur juvenil, así como victorias recientes en competiciones de nivel, incluyendo su triunfo frente al campeón de Andalucía. Una trayectoria que, lejos de ser puntual, refleja continuidad, disciplina y un alto nivel competitivo.
A pesar de estos logros, su nombre no figura entre los nominados, lo que ha provocado reacciones críticas desde su entorno más cercano. Tal y como señalan fuentes vinculadas a su preparación deportiva:
“Es vergonzoso e injusto. Un campeón del mundo, campeón de la Gold Series 2025, ganando al campeón de Andalucía… y no se le reconoce ni como joven promesa de la ciudad.”
“Y lo más duro es que este chico se la va a jugar el 17 de abril de 2026 en el Campeonato de España, representando a la Ciudad Autónoma de Ceuta.”
Estas declaraciones reflejan no solo la sorpresa ante la decisión, sino también una preocupación más profunda sobre los criterios de reconocimiento deportivo en la ciudad.
El caso de Benjamin Al-lal pone sobre la mesa un debate que trasciende a una gala concreta: el del reconocimiento al mérito real y el impacto que este tiene en las nuevas generaciones. En un contexto en el que se insiste en la necesidad de fomentar referentes positivos para la juventud, la falta de visibilidad de logros de este nivel puede generar un efecto contrario al deseado.
En este sentido, también cobra relevancia el papel de entidades como Tiger Muay Thai Ceuta, que en los últimos años ha contribuido de forma notable al desarrollo de jóvenes deportistas en disciplinas de contacto, posicionando a Ceuta en competiciones nacionales e internacionales.
La situación abre, además, una reflexión más amplia. Cada vez son más los casos de jóvenes talentos que encuentran fuera de su entorno el reconocimiento que no perciben en su propia tierra. En algunos casos, incluso optando por competir bajo otras banderas o desarrollando su carrera deportiva lejos de Ceuta. No por una cuestión de identidad, sino por la búsqueda de oportunidades y visibilidad.
A pocos días de la gala, la ausencia de uno de los nombres más destacados del panorama deportivo local no solo genera debate, sino que plantea una pregunta necesaria:
¿Está Ceuta reconociendo adecuadamente a sus propios talentos?
La respuesta, a la vista de los hechos, sigue abierta.
El Club de la Lucha Tiger Muaythai Ceuta / C.B. FENIX






