Pedro Sánchez baila. Declara su amor por Begoña. Logra que sus compañeros de filas muevan el esqueleto de igual forma. Se deja llevar por la euforia previa al 29N como ese adolescente al que ya dejan salir hasta la una de la madrugada y se siente el rey de las calles y el rey de su corta, pero incipiente vida social.
Enfundado en una camiseta con el lema ‘La fuerza de la gente’, Pedro se asoma al escenario político haciendo eso, política, campaña, nada más. Eso es todo lo que nos encontraremos estos días. En breve comienza la maquinaria de paseos, ruedas de prensa, anuncios, promesas, visitas, elección de candidatos, petición del voto.
Llega en el momento en el que mayor desconexión hay entre quienes tienen el poder y el resto, esos ciudadanos de los que ahora, como cada 4 años, se acordarán.
Pedro baila, declara su amor por Begoña y el resto de su equipo hace lo mismo: aplaudir, bailar, besar también a Begoña -aunque de otra forma-, emular a Belén Esteban y aquella Andreíta por la que mataba si hacía falta, y montar el show en torno a quien no solo es su referente, sino que representa el salvavidas para continuar donde quieren estar, viviendo de la política.
Si Pedro resiste, el resto vive. No hay otra, es así de sencillo. Desde los gamberros hasta los ineficaces, desde los déspotas hasta los que ya deberían haberse jubilado hace tiempo de todo esto.
Todos bailan porque quieren seguir viviendo de ese auténtico espectáculo que han montado.
‘La fuerza de la gente’ que lleva como lema en su camiseta Pedro Sánchez excluye a esa otra gente a la que mintió, la de Ceuta.
Esa otra gente a la que despreció yéndose de vacaciones y recomendando canciones y libres a través de redes sociales. Esa otra gente a la que no le contó la verdad ni antes ni ahora.
Esos no se incluyen en el lema de su camiseta roja, la camiseta con la que baila, con la que besa a Begoña y la que luce ante el grupo de fans en los que ha convertido a los suyos, incapaces de bajarse de ese tren de los despropósitos cuando no todo vale, puros amantes del ridículo.







Cuanto os da Vivas? Ceuta la estáis hundiendo vosotros. Tanto odio os matará.