El nivel de la deuda de la Administración local ha descendido y se acerca al 77% fijado por el Ejecutivo de Juan Vivas para final de año. Y a su vez, el objetivo de llegar en 2017 a las frontera del 75% parece cada vez más alcanzable. Se trata de un nivel de endeudamiento que los técnicos califican como "aceptable".
La crisis económica que se inició hace ya casi una década ha traído un cambio en la forma de gestionar las cuentas públicas. Se ha impuesto la responsabilidad y el equilibrio que permite que las generaciones futuras puedan plantearse su modelo de ciudad sin tener que hacer frente a las consecuencias del derroche heredado de sus mayores.
Sin embargo, el equilibro presupuestario, auque es importante, es un valor absoluto en sí mismo que deba imponerse por encima del resto. En primer lugar, como en casi todas las facetas de la vida, debe estar el sentido común. En esta línea, el rigor en la gestión de los recursos públicos no debe impedir caer en el endeudamiento cuando éste vaya orientado hacia el progreso de la ciudad o hacia proyectos que pueden incentivar la actividad económica, traer inversiones o facilitar que la iniciativa privada genere puestos de trabajo. No hay que olvidar que, por encima de cualquier otro asunto, el desempleo es el mayor quebradero de cabeza para los ceutíes y el mayor lastre para el avance de nuestra ciudad. Por ello, el rigor presupuestario tiene valor siempre que facilite el progreso de Ceuta y de sus residentes. Eso es lo que cabe esperar cuando la solicitud de crédito por parte de la Administración se reduzca y haya más disponibilidad de capital para financiar los proyectos de la iniciativa privada. Sólo así es posible generar más actividad empresarial que aporte más recursos a la hacienda pública para que esta continúe reduciendo su nivel de endeudamiento.





