Los más pequeños de la casa buscaron un tesoro en las fortificaciones junto a dos peculiares exploradores.
Muchas familias melillenses pudieron disfrutar ayer de una jornada especial conociendo parte de la historia y del patrimonio de Melilla por medio de una iniciativa de la Fundación Melilla Monumental, en colaboración con el centro UNESCO de la ciudad. Desde las 10:00 horas de la mañana, se desarrollaron varias actividades tras las fortificaiones de Melilla La Vieja, que estaban destinadas, principalmente, a los más pequeños de la casa. La iniciativa tenía como objetivo promover y mostrar a los más jóvenes el patrimonio monumental de Melilla.
Toda una aventura
En primer lugar los pequeños fueron recibidos por dos exploradores muy particulares, José Oña y Juanjo Florensa, que ataviados con sendos trajes de Indiana Jones y sombreros de aventurero, concentraron a las familias presentes en la plaza de las Culturas. Entre risas y chistes, estos conductores de la actividad explicaron a los niños que durante la misma, descubrirían partes del patrimonio de la ciudad mientras vivían toda una aventura.
Tras explicar la actividad, este grupo de exploradores partió a la búsqueda de un tesoro escondido en los interiores de la muralla de la ciudad autónoma.
La plaza de Armas y el foso del Hornabeque fueron algunos de los escenarios de una aventura a la que, a medida que avanzaba, se iban uniendo más niños. Entre pistas y canciones, el grupo descubrió el lugar donde se encontraba un dulce tesoro compuesto por caramelos y chocolatinas.
Tras esta aventura con final feliz, alrededor de las 12:00 horas, los pequeños pudieron disfrutar junto a sus familiares de un espectáculo de títeres llamado ‘Las aventuras de Peneque el valiente’, un espectáculo de marionetas cómico que desató las risas de los numerosos presentes.
Estas actividades se repitieron, además, por la tarde, puesto que sobre las 17:15 horas Oña y Florensa volvieron a enfundarse en sus trajes de exploradores para conducir a otro grupo de niños por el patrimonio de la ciudad autónoma en una actividad que pretendía ser divertida a la vez que instructiva. Asimismo, el tiempo acompañó a los melillenses en una jornada para valorar los monumentos de la localidad.





