“La Guardia Civil se retira de las calles para descansar en los cómodos despachos”.
Es la conclusión que se desprende del balance de plantillas en la Guardia Civil resultante de la legislatura del último Gobierno, y que AUGC ha hecho público en un comunicado, según los datos publicados en el Boletín Oficial de la Guardia Civil. El sindicato ha podido comprobar esta circunstancia al analizar las cifras del descenso de guardias civiles en los últimos cuatro años, al tiempo que ascendía el número de oficiales. En total, entre diciembre de 2011 y 2015 se registró una pérdida de 4.263 efectivos dentro de la de escala de cabos y guardias y un descenso de 406 efectivos en la escala de suboficiales. Por el contrario, en la escala de oficiales se produjo un aumento de 132 efectivos. “Cada vez hay menos agentes para trabajar en la calle y más para mandar desde las oficinas”, critica el sindicato. Esta situación, apuntan, “refleja a las claras cómo se ha entendido desde el gobierno del PP la aplicación de las medidas de austeridad en la Guardia Civil”. A estas cifras “ya de por sí escandalosas”, cabe añadir las “ya endémicas carencias y deficiencias materiales con las que los agentes deben afrontar su trabajo diario”. Así, mientras que “nunca faltan recursos para desfiles ostentosos, inauguraciones de instalaciones innecesarias”, (tales como el cuartel que el pasado año inauguraba el ministro del Interior en la localidad navarra donde veranea habitualmente), o “peregrinaciones a Lourdes”, los guardias civiles deben salir a la calle sin chalecos antibalas, o en vehículos con más de 400.000 kilómetros y en condiciones muy deficientes, apuntan. AUGC asegura que lo mismo ocurre con la partida destinada a productividad, cuyo 50% “va a parar a los bolsillos de los altos mandos, dejando el resto a repartir entre 70.000 guardias civiles”. Estos hechos responden a una “concepción de la (in)justicia distributiva que, además, no sólo va en perjuicio de los propios trabajadores, sino también de los ciudadanos en general, que ven mermados sus servicios de seguridad a costa del generoso estipendio y los oropeles del generalato”. Con más de 30.000 afiliados, AUGC es la decana de las asociaciones profesionales y la mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil. Cuenta con representación en todo el territorio español y viene liderando el movimiento asociativo desde la llegada de la democracia, cuando nació como un sindicato clandestino. Su lucha por la democratización y la desmilitarización de la institución le valió en 2010 el Premio Nacional de Derechos Humanos que concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE).






