Fue la red pionera en el negocio de los narcodrones. La primera que ideó este método para, desde Ceuta, traficar con hachís procedente de Marruecos. En plena pandemia, con la frontera cerrada, los que vivían del negocio del mercadeo de estupefacientes se las idearon para que no muriera.
Hoy, años después de las primeras investigaciones conjuntas entre Policía Nacional y Guardia Civil, la Audiencia ha condenado a los 12 acusados de cooperar en este tipo de tráfico. En un inicio eran 13, pero antes de la conformidad alcanzada este miércoles, se ha retirado la acusación respecto de uno de ellos.
Los acusados han aceptado penas de 2 años de prisión, multa de 60.229 euros con 3 días de responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de la multa, multa de 60.229 euros con 3 días de responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de la multa, así como la inhabilitación del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y el abono de las costas procesales.
Solo en uno de los casos la pena es de 1 año y 1 mes de prisión, multa de 60.229 euros con 3 días de responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de la multa, multa de 60.229 euros con 3 días de responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de la multa, así como la inhabilitación del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y el abono de las costas procesales.
La Fiscalía solo se ha opuesto a la suspensión de la pena en dos de los acusados, para el resto no se opone.

Se han sentado en el banquillo conocidos en el ámbito de la delincuencia, como los apodados ‘Piolín’, ‘Canty’ y ‘Castaña’. Los tres ya están en prisión por otros hechos.
La bautizada como Rond-Hornet fue la primera de las operaciones contra los narcodrones, pero no es pionera en recibir castigo judicial. El pasado julio, la Audiencia de Ceuta dictó la primera sentencia condenatoria contra una red de este tipo, la desarticulada en solitario por la Benemérita bajo el nombre de ‘Etxea’. Allí también estaba implicado ‘Piolín’.
Investigaciones: el origen
La investigación contra los narcodrones que hoy ha llegado a sede judicial comenzó en septiembre de 2020 y finalizó en febrero de 2021.
Con la misma se desmanteló la estructura delictiva dedicada a traer hachís desde el vecino país a Ceuta en drones y trasladar, en ruta contraria, pastillas desde la ciudad al vecino país.
Los acusados incurrieron en un delito de tráfico de drogas en su modalidad agravada de extrema gravedad por el empleo de narcodrones. Delito que cometían repartiéndose los diferentes roles.
Por esa acción han quedado condenados tras un acuerdo entre las partes y la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta vuelve a cobrar protagonismo por el segundo dictamen judicial por este delito.
Detrás de esta resolución judicial asoma la primera gran investigación contra estas actuaciones. El máximo órgano judicial en nuestra ciudad vuelve a ser pionero por sus dictámenes.
Los decomisos de droga: actuaban desde la torre del Príncipe
Usar drones y aeronaves pilotadas por control remoto se convirtió en la solución para sortear el cierre de la frontera.
Los miembros de la red actuaban sobre todo de noche para burlar los controles policiales y usaban como zonas de aterrizaje y despegue las proximidades de la cárcel, la carretera del Ángulo o un ático de la famosa torre de 7 plantas ubicada frente al antiguo Poblado Legionario, en el Príncipe.
A esta organización se le atribuyen distintos decomisos de droga.

El 28 de septiembre de 2020 se localizaron más de 4 kilos de hachís en la reja número 13 del perímetro repartidos en pastillas. El 1 de octubre fueron casi 5 kilos de hachís los encontrados en un dron hallado en el barranco de las Lanzas.
Aquellos sucesos no eran casuales, y así lo verificó el EDOA de la Guardia Civil tras examinar los datos registrados en los elevadores que terminaban desplomados por el equipo Pegaso.
El 30 de septiembre de 2020 la Benemérita intervenía en la estación marítima un narcodrón dentro de un vehículo. El coche estaba ocupado por dos de los acusados y una tercera persona a la que no se le pudo detener porque lo asesinaron.
Ese elevador se había comprado en la localidad sevillana de Gelves por más de 17.000 euros. Un DJI Wind 8 al que la Benemérita le colocó un dispositivo de geolocalización para seguir su rastro una vez devuelto a su dueño.
La estrategia funcionó, el 6 de noviembre fue encontrado con casi 9 kilos de hachís junto a la pista de Piniers. La prueba era clara, existía una vinculación entre sus portadores y el pase de drogas frustrado mediante empleo de inhibidores.
Medios especializados

Los condenados controlaban el tráfico de drogas, disponían de equipos de transmisiones para comunicarse entre ellos y drones con softwares avanzados de navegación automatizada y remota, además de empleo de hardware adaptados en dichos drones para descargar la sustancia estupefaciente en los lugares deseados durante el vuelo sin necesidad de aterrizaje.
Los registros de Policía y Guardia Civil se llevaron a cabo de forma conjunta en febrero de 2021 y fueron adelantados por FAROTV.
Los componentes se repartían los roles de transporte de drones de la Península a Ceuta, contravigilancia, labores de vigilancia en las zonas de aterrizaje y despegue, almacenamiento de la droga, ejecutores de los vuelos de los narcodrones…
En los registros llevados a cabo se intervinieron elevadores, hachís, pastillas, armas simuladas, tablets, hélices, balanzas de precisión, soportes de dron… Con esta investigación se asestó un duro golpe al negocio de los narcodrones.
En Marruecos también se llevaron a cabo detenciones ya que en Castillejos funcionaban grupos organizados que cooperaban con los ceutíes en la carga del hachís contando incluso con cooperación de personal militar.
El papel de cada uno de los procesados

El acusado llamado A.M.A. realizaba dentro del entramado delictivo tareas logísticas y de transporte del dron DJI Wind 8 desde la localidad sevillana de Gelves hasta la ciudad de Ceuta, transportándolo nuevamente a dicha localidad para la instalación de una cámara.
El llamado M.M.A. tenía almacenadas en un garaje ubicado bajo la mezquita Ramadán del Príncipe las pastillas de Rivotril y desarrollaba funciones de contravigilancia.
H.M.A. se posicionaba en las zonas próximas al lugar de aterrizaje y despegue de los drones y hacía funciones de vigilancia en los momentos anteriores, simultáneos y posteriores, además de hacer la descarga de la droga transportada por los drones y almacenarla en las viviendas de la organización.
I.M.A. tenía una función muy activa dentro de la organización recepcionando los paquetes de droga transportados por los drones, realizando funciones de carga y descarga, así como de vigilancia y de contravigilancia y de almacenamiento en las viviendas de la organización, guardando en su domicilio en Agrupación Norte material relacionado con el uso y manejo de drones y dispositivos para soltar la carga de forma remota.
El acusado N.M.D. realizaba funciones de vigilancia, contravigilancia y coordinación entre los distintos componentes de la organización, así como escolta de los traslados de la droga a lugares seguros.
H.B.A. realizaba funciones de recogida y recepción de los paquetes transportados por los drones.
M.B.H. realizaba funciones de recepción y recogida de la droga aerotransportada y de posterior almacenaje en el garaje sito bajo la mezquita Ramadán del Príncipe.
N.M.A. desempeñaba cometidos de vigilancia, recogida de la droga transportada en los drones y traslado de la misma a bordo de un vehículo Renault Kangoo hasta las viviendas controladas por la organización.
S.B.A. realizaba funciones de vuelo de los drones, control de los mismos, almacenaje y colocación de las cargas de droga, al tiempo que M.A.A. desempeñaba idénticas funciones que el anterior y era el dueño de una de las viviendas desde las que despegaban y aterrizaban los drones.
M.B.M.A. es titular del garaje donde se aprehendieron las pastillas de Rivotril y donde se almacenaba material relacionado con los drones mientras que M.M.D. conducía un vehículo Opel Zafira en el que se encontró material relacionado con drones, limitándose su cometido al transporte de dichos elementos y su custodia. A.A.A. era la persona propietaria del vehículo Opel Zafira.







Ave nocturna, qué bicho,solo le faltó ponerle el lacito pero como casi siempre,las medallas y felicitaciones para el que menos hizo. Coño,si los cogía hasta en el barco. Siempre cuestionado,nadie mejor que él conoce el terreno y eso no siempre gusta. Le encantan las pistas,ya sean de despegue o de aterrizaje. A la informadora, el dron no necesita aterrizar para cargar y descargar ( en 5-10 segundos se hace)