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Atrapados

Hoy recibimos a la primavera y despedimos al invierno, no precisamente con tristeza. Ha sido uno de los inviernos más duros, en lo que se refiere al tiempo, que recuerdo. El tren de borrascas de los meses de diciembre, enero y febrero dejó mucha agua, pero también muchos árboles derribados, entre ellos el pino bicentenario de Calamocarro, e importantes daños en el patrimonio cultural.

Parte del lienzo de la muralla norte de la fortaleza del Hacho se desplomó, así como la batería del Espino en la subida del Recinto. La acumulación de aguas colapsó la red de saneamiento en el entorno de las murallas mariníes provocando una salida de aguas fecales en la parte exterior del recinto amurallado.

Los siglos no perdonan, como tampoco lo hace la falta de mantenimiento de muchos de nuestros bienes culturales y espacios naturales. Hace falta que la administración central y la autonómica se tomen en serio la conservación de nuestro patrimonio natural y cultural.

Deberían tomar en cuenta los recientes diagnósticos sobre el estado de conservación de nuestros bienes culturales y abordar la redacción de los planes de protección y gestión de los conjuntos históricos declarados en Ceuta, al igual que los planes de ordenación y gestión de los espacios naturales integrados en la Red Natura 2000.

Sobre estos últimos, el Consejero de Medio Ambiente nos trasladó, en una reciente reunión, que quieren tenerlos aprobados antes de que acabe el año. Ojalá fuera así, pero mucho nos tememos que este compromiso es muy difícil que puedan cumplirlo teniendo en cuenta la complejidad de los trámites de participación ciudadana y de exposición pública. Nos conformaríamos con comprobar que inician esta tramitación con la presentación de los documentos técnicos en un breve plazo de tiempo.

Como todo en la vida, la consecución de los objetivos depende, sobre todo, de la voluntad, de la solvencia profesional, de la disponibilidad de medios y de la constancia. La voluntad es el primer requisito para lograr aquello que nos proponemos alcanzar. Es imposible un cambio en la política patrimonial si no hay una férrea voluntad de mejorar la situación de nuestros recursos culturales y naturales.

Pienso que todas las personas que tienen responsabilidades políticas quieren desempeñarlas con el mayor acierto posible. En muchos casos se requiere un profundo conocimiento de la realidad que deben gestionar y ésto no se logra de un día para otro.

Hay personas que llegan a ostentar cargos políticos en áreas muy técnicas con un escaso discernimiento sobre el fondo de sus competencias. Puede que con el paso del tiempo se vaya haciendo con su trabajo y mientras tanto irán tomando conciencia del alcance de los medios humanos y económicos que disponen para lograr sus propósitos. En general, las consejerías que gestionan nuestro patrimonio natural y cultural cuentan con poco personal técnico y unos presupuestos muy limitados. Nos consta que intentan sacarle el mayor rédito posible al poco dinero del que disponen, pero todo tiene un límite.

En términos globales, la conservación y protección del patrimonio natural de Ceuta nunca ha sido un eje estratégico en la política local y nacional. Antes del traspaso de las competencias a la Ciudad Autónoma a finales de los años noventa, el Ministerio de Cultura disponía de una dirección provincial en la que funcionarios, como Juan José Garrido, se encargaban de los temas relacionados con el patrimonio histórico.

Hizo lo que pudo y siempre con mucho entusiasmo y dedicación, pero no contaba con personal técnico especializado para velar por un patrimonio inmenso en buena parte abandonado a su suerte, ni con una mínima dotación económica para mantenerlo.

Esta situación no mejoró con el traspaso de competencias a la Ciudad Autónoma de Ceuta, pues el Estado seguiría controlando “las funciones respecto de los bienes integrantes del patrimonio histórico español adscritos a servicios públicos gestionados por la Administración del Estado o que formen parte del Patrimonio Nacional”. No es un asunto baladí si tenemos en cuenta que la mayor parte de elementos declarados Bienes de Interés Cultural en Ceuta han pertenecido o pertenecen al Ministerio de Defensa o se encuentra en el dominio público marítimo terrestre dependiente del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Con el paso del tiempo, el Ministerio de Defensa ha ido cediendo la propiedad de una parte importante de los inmuebles declarados BIC a la Ciudad Autónoma de Ceuta tras su declarada intención de restaurarlos y hacerse cargo de su mantenimiento.

Éstos han sido los casos de los fuertes neomedievales de García Aldave o del fuerte de San Amaro, pero no lo han hecho. Hace unos días el portavoz del Gobierno presentó el proyecto de restauración del mencionado fuerte de San Amaro. No parece que tengan muy claro a qué quieren destinarlo, más allá de decir que desempeñará una función cultural.

Haría falta una mayor concreción en el contexto de una planificación estratégica de un espacio tan emblemático como el Monte Hacho. Desde nuestro punto de vista, lugares como el fuerte de San Amaro deberían habilitarse como centros de interpretación en los que explicar las distintas capas de modalidades de patrimonio que se superponen en la diversidad y compleja realidad patrimonial de Ceuta. Nos referimos a su geología, su flora, su avifauna, su patrimonio histórico y su patrimonio intangible.

El fuerte de San Amaro se construyó recordando el desembarco de las tropas lusitanas en aquella playa y en el contexto del refuerzo defensivo de la ciudad ante el inminente ataque de las tropas de Muley Ismail, cuyo asedio duró treinta y tres años. Hay muchas cosas que contar sobre el patrimonio natural y de Ceuta y lo adecuado es hacerlo en los edificios rehabilitados en sus alrededores. Cada lugar de Ceuta es distinto y nos ofrece variadas perspectivas de su geología, su flora, su fauna y su patrimonio cultural.

Nuestro patrimonio natural y cultural es rico, variado y muy singular, pero al mismo tiempo invisible a la mirada de los propios ceutíes y no digamos ya a la de los foráneos. Necesitamos ampliar el ángulo de la mirada para abarcar todo lo que Ceuta ofrece a quienes aquí viven o visitan este enclave privilegiado. Hoy, sin ir más lejos, uno puede tomar conciencia de que el mal tiempo no deja solo a los humanos atrapados en esta pequeña península norteafricana.

Esta mañana teníamos previsto viajar para pasar las vacaciones de Semana Santa con la familia, pero ayer recibimos un mensaje en el móvil de la compañía Balearia para informarnos de la cancelación de nuestra salida en barco por causas meteorológicas.

Lo que no deja de ser un contratiempo, me ha permitido disfrutar de la gran cantidad de golondrinas que volaban por las calles de Ceuta y de los numerosos grupos de vencejos y milanos que dibujaban espirales sobre la fortaleza del Monte Hacho y eran visibles incluso desde el centro de la ciudad.

Uno de los compañeros que forma parte del grupo de SEO-Ceuta, Alejandro Concepción, ha compartido una serie de fotografías y vídeos impresionantes, en el grupo de whatsapp “gaviotas y pardelas”, en los que se observa a un nutrido grupo de milanos negros posados en los árboles que rodean al embalse del Renegado.

Al detectar su presencia, las rapaces han emprendido el vuelo dejando una imagen inédita y bellísima. Ha sido todo un espectáculo que nos ha regalado este desapacible día de comienzo de primavera. Compartir la incomunicación marítima con golondrinas, vencejos, milanos negros y otras aves es un privilegio que nos hace ver que compartimos espacio y destino con otros seres vivos con tanta dignidad innata como nosotros.

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