Las alarmas han saltado en la ciudad y no es para menos, tomando en consideración que la Consejería de Sanidad, Consumo y Gobernación de Ceuta ha detectado un caso sospechoso de rabia en un perro vagabundo que fue capturado el pasado sábado.
Se trata, sin duda alguna, de un hecho de cuidado al que hay que prestarle mucha atención. Y es que aunque España había estado libre de rabia desde 1978 y en Ceuta el último caso se había registrado en 2019 tras siete años sin nigún positivo, ya algunos especialistas han advertido sobre las altas probabilidades de sufrir un brote de rabia en el país por dos razones en particular: una por la cercanía de zonas endémicas y la segunda por el tráfico ilegal de animales.
La idea no es generar preocupación innecesaria en la población que ya bastante tiene con la pandemia y con otros tantos problemas que nos siguen ocupando, pero sí es necesario estar atentos lo que ocurra de ahora en adelante para tomar las precauciones que hagan falta e incluso informarnos de ser necesario, para conocer cuáles son los protocolos de actuación en caso de tener cerca a un animal portador de la rabia o, en el peor de los casos, haber sido mordido o haber recibido un arañazo de uno. Para esto la Ciudad ha puesto a disposición los teléfonos 956 51 14 27 (hasta las 22.00 horas) y 956 51 37 15 y 956 51 92 93 (de 9.00 a 14.00 horas) y un teléfono móvil: 660710020, de 8.00 a 15.00 horas.
También hay quienes señalan que es un buen momento para revisar los protocolos y estrategias de vacunación.






