Dos semanas escasas son las que ha necesitado el equipo de operarios provenientes de Arcos de la Frontera para finalizar las obras de la cubierta de la nave central y la cubierta de la cúpula de la iglesia de San Francisco.
Dos semanas que deben servir para cobijar otros tres siglos el templo, que es el tiempo que cumplirá la construcción el año próximo (1712). Hasta al santo se le han debido caer dos lagrimones al comprobar la diligente laboriosidad de los tejeros gaditanos. “Trabajan como ardillas”, llegaron a describirlos ciertos testigos presenciales en la Plaza de los Reyes.
Las ardillas también comen. Y duermen y descansan. Ahora mismo, tras la conclusión el viernes de la obra encomendada en tierras ceutíes, la cuadrilla de la empresa EMCU debe estar ya durmiendo a pierna suelta en su Arcos natal. La adaptación no fue dura. Menos mal que la gastronomía ceutí es similar a la gaditana. “No es difícil adaptarse. Lo único que nos ha costado más ha sido la humedad extrema de las tardes. Allí arriba, en el tejado de la iglesia, ha sido sofocante”.
Pero las humedades de la Iglesia de San Francisco tienen las horas contadas. Si no por tres siglos, al menos hasta que los encargados de haberla reconstruido, y quienes los han contado, estén dando buena cuenta de la leve tierra. Así lo confirmó Antonio Gil, miembro del equipo director de la obra. “Los materiales utilizados, la técnica seguida, el procedimiento efectuado todo se ha confeccionado para que la reforma de las nuevas cubiertas de teja no vayamos a verlos nosotros”.
Allí en lo alto, donde las cubiertas recién colocadas, brilla como un grito el naranja de las tejas. Están por un lado las planas levantinas; por otro, las árabes o curvas. Lo explican los expertos tejeros gaditanos: “La cubierta de la nave central está recubierta por tejas planas. La cúpula se ha recubierto con las árabes, más apropiadas para la canalización de las aguas de lluvia”.
La idea es que no se filtre el agua de la meteorología inclemente, que nada entiende de Bienes de Interés Cultural ni de obras de arte. El patrimonio artístico del templo y de todos los ceutíes así lo demandan. Hacia ese objetivo ha girado el trabajo integral de la reconstrucción. De ahí que hablar sobre la reforma de las cubiertas sea más parecido a una lección de física y química que de arquitectura: acero inoxidable, óxidos de cinc, galvanización de los metales. Así lo explicó Gil, uno de los responsables de las obras. Aparte, cabe añadir las capas de impermeabilización que han quedado bajo las tejas.
Trabajo pues concluido tras unas catorce jornadas en las alturas. La cuadrilla se dispone a bajar del tejado tras la finalización de la jornada. Acostumbrados a trabajar en pendiente y cerca del cielo, no solo por su experiencia en las cubiertas de los templos religiosos, el equipo de tejeros de Arcos se sacude de la ropa y los zapatos el polvo de color naranja gritón. Abajo, en el interior de la iglesia, los andamios conforman las simetrías de una telaraña. Los tejeros se saben cumplidores. De su labor dependerán otros siglos más de oración y recogimiento. El programa de la obsolescencia de las tejas no dicta trampas de inmediatez. Aseguran que no es como las televisiones de hoy, cuyas piezas parecen contener una muerte programada. La de las tejas, no. Deben durar, al menos, otros tres siglos más. Tanto que lo veamos su próxima reforma.
A falta del tejado del presbiterio para la finalización total
El objetivo prioritario, allá por el mes de junio, cuando comenzó la reforma del tejado, consistía en finalizar las obras de la cubierta antes de que se iniciara la temporada de lluvias. Los técnicos indican que todo marcha a su ritmo y que la cubierta quedará completamente concluida “antes de fin de año”. Con la finalización de las cubiertas de la nave central y de la cúpula sólo restaría la del presbiterio. Es el último paso, el que está más cercano al cielo. “Antes de rematar la fase de la cubierta, tenemos que mover la estructura de andamios del interior”, explicó Antonio Gil, uno de los responsables de la reforma de la iglesia de San Francisco. En cuanto a la cubierta del presbiterio, cuya consolidación significará el fin a 6 meses de trabajo, esta se ensamblará directamente en el piso, frente a la puerta del templo, para proceder a continuación a ubicarla en su lugar. Este proceso se hará en el breve espacio de una semana.






