Los vecinos próximos a la explanada de Loma Colmenar tienen un despertador no deseado, además de desagradable. Un despertador formado por sonidos de claxon y de peleas, que provienen de los vehículos que esperan en el entorno de la zona de embolsamiento.
Esta situación, unida a los colapsos que se registran en el lugar, constituyen el ‘pan nuestro de cada día’ para los residentes en las viviendas más próximas a la zona. Eso sin contar a los profesionales que acuden al Hospital de Ceuta y se quedan, en ocasiones, atrapados por los coches que esperan a que abra la explanada.
La problemática tiene que ver mucho con el incivismo que se asienta en este lugar y que tiene que ser soportado por trabajadores y familias a los que, desde hace meses, les acompaña ese típico vecino protestón con el que nadie quisiera compartir barriada.
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