La talla de la Virgen del Valle, con seiscientos años de antigüedad, lucía ayer en su parroquia una vez restaurada con la aportación efectuada por el ejecutivo presidido por Juan Vivas. El presidente tuvo la oportunidad de asistir a esta misa y lo cierto es que es una buena oportunidad para recordar la puesta en valor que a lo largo de los últimos doce
años se ha realizado el patrimonio histórico de nuestra ciudad. Porque no solamente hablamos de esta restauración de la Virgen del Valle, sino que también tenemos muy reciente la Iglesia de San Francisco o las numerosas mezquitas que han contado con el apoyo para su mantenimiento, o los acuerdos tanto con la comunidad hindú como la hebrea para sus respectivos templos. La Administración autonómica igualmente ha puesto especial hincapié en la recuperación de los Baños Arabes, del Baluarte de los Mallorquines, de la visión de distintos paneles de murallas que se encontraban ocultas y que florecieron con la obra del Desdoblamiento de las Palmeras, el yacimiento fenicio, la basílica tardorromana o la Puerta Califal. Es una apuesta decidida por una ciudad con historia, que no reniega de su pasado y que a través de esa apuesta tiene claro el futuro.





