La situación que se vivió en la madrugada del jueves al viernes en el puerto de nuestra ciudad debe servir para evitar que en un futuro vuelvan a repetirse unos hechos similares sin que den lugar a una reacción por parte de quienes tienen la responsabilidad de que la Operación Paso del Estrecho transcurra con normalidad en nuestra ciudad. Es importante conocer qué ocurrió, por qué se produjo la llegada a Ceuta de esos vehículos. Sin embargo, hay que dar prioridad al análisis de las actuaciones que se pudieron haber puesto en marcha en nuestra ciudad y que, por distintas circunstancias, no se llevaron a cabo.
Sí reaccionó Baleària, que planteó la posibilidad de dar salida a los vehículos y a las personas que esperaban, para lo que propuso poner en marcha dos servicios. Pero esa predisposición de la naviera no fue suficiente puesto que es necesario coordinar a distintos grupos de trabajadores con funciones específicas para poder llevar a cabo el embarque.
Descartada esa opción, el siguiente paso debería haber sido pensar en todas las personas que se iban a ver obligadas a pasar la noche en nuestra ciudad con unos medios muy precarios y con unas necesidades que quizás no iban a ser capaces de cubrir. Ceuta tiene capacidad suficiente para montar un dispositivo de atención a estos ciudadanos que se encuentran de tránsito por nuestra ciudad y que inesperadamente se ven en esa situación. Hace unos día, en la madrugada del jueves al viernes, hubiera sido un buen momento para demostrar esa capacidad y para dejar claro el carácter acogedor de una ciudad que aspira a tener en el turismo uno de sus pilares económicos y en los visitantes de Marruecos a unos de sus principales clientes.
Fallaron muchas cosas. El primer paso en reconocer que no se reaccionamos como deberíamos haberlo hecho. El siguiente, plantear medidas para actuar ante un hecho similar si llega a repetirse.





